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title: "“No abandonen a nuestros viejos” la gran crisis del PAMI en primera persona"
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description: "La crisis del PAMI dejó de ser un problema burocrático para transformarse en una bomba sanitaria que golpea de lleno al conurbano bonaerense."
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date_published: "2026-05-26T12:31:00-03:00"
date_modified: "2026-05-26T12:32:29-03:00"
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# “No abandonen a nuestros viejos” la gran crisis del PAMI en primera persona

![Capital 24](/download/multimedia.normal.ad6ca593ae86c431.bm9ybWFsLmpwZWc%3D.jpeg)Clínicas y sanatorios atraviesan una situación límite por el ahogamiento financiero del sistema y en distintos distritos ya empiezan a reducir prestaciones, suspender servicios y advertir sobre posibles cierres. Mientras tanto, miles de jubilados quedan atrapados entre demoras, recortes y una atención médica cada vez más deteriorada.

El problema central ya no pasa solamente por los atrasos en los pagos. Prestadores sanitarios advierten que el verdadero colapso está en el valor que el PAMI paga por cápita y por prestación médica, montos que hoy se encuentran hasta un 120% por debajo del IPC y de la inflación médica real. A eso se suma un dato explosivo: desde diciembre hasta junio, el organismo no otorgó ningún aumento significativo a clínicas y sanatorios que atienden afiliados.

**La ecuación es imposible de sostener.**

Los costos de medicamentos, prótesis, insumos médicos, salarios, alquileres, servicios públicos y tecnología sanitaria aumentaron de manera brutal durante los últimos meses, mientras los prestadores siguen cobrando valores completamente desactualizados. Muchas instituciones trabajan directamente a pérdida y sobreviven absorbiendo déficits para no cortar la atención de miles de adultos mayores.

Pero ese esfuerzo empieza a agotarse.

En el conurbano bonaerense crece el temor por cierres de clínicas medianas y sanatorios privados que históricamente sostuvieron buena parte de la atención del PAMI. El deterioro ya impacta en guardias saturadas, demoras eternas para conseguir turnos, falta de especialistas y reducción de planteles médicos. Incluso algunos sectores profesionales comenzaron a suspender prestaciones por falta de pago.

**La tensión social también empezó a sentirse en las calles.**

En Quilmes, jubilados protagonizaron una fuerte protesta y llegaron a tomar la sede local del PAMI para denunciar el deterioro de las prestaciones, la falta de medicamentos, las demoras en autorizaciones y el abandono que sienten frente al ajuste sobre el organismo.

La escena empieza a repetirse en distintos puntos del conurbano: hijos y nietos acompañando reclamos, familias enteras intentando destrabar autorizaciones médicas o buscando desesperadamente dónde atender a sus padres y abuelos. El problema dejó de afectar solamente a los jubilados y empieza a golpear de lleno a toda la estructura familiar.

Muchos adultos mayores dependen exclusivamente del PAMI para acceder a estudios, internaciones, tratamientos o medicamentos. Cuando una clínica deja de atender o reduce servicios, el impacto es inmediato. No se trata solamente de números o balances financieros: detrás de cada prestación que se cae hay un abuelo esperando una operación, una prótesis o un tratamiento oncológico.

En las últimas semanas, además, la situación escaló todavía más tras el anuncio de cierre de servicios y hospitales vinculados al organismo, lo que generó fuertes reacciones vecinales y movilizaciones comunitarias en defensa de la atención sanitaria para jubilados. La preocupación crece porque cada cierre implica trasladar miles de pacientes a un sistema ya completamente saturado.

Las clínicas denuncian que trabajan bajo déficit operativo permanente y advierten que muchas ya no tienen margen financiero para seguir absorbiendo pérdidas. La deuda acumulada del sistema ronda los $500.000 millones y existen múltiples reclamos por débitos y descuentos aplicados sobre prestaciones ya realizadas que todavía no encuentran respuesta administrativa.

Mientras desde el Gobierno nacional se insiste con el discurso del equilibrio fiscal, en el territorio la crisis sanitaria empieza a tener rostro humano.

Son jubilados que esperan meses por un turno. Son médicos agotados que abandonan planteles. Son familias enteras peregrinando entre clínicas para conseguir atención. Son sanatorios del conurbano trabajando al borde del colapso para sostener un sistema cada vez más desfinanciado.

**Y lo más grave es que el deterioro avanza en silencio.**

Porque cuando una clínica baja servicios o deja de atender PAMI, el que termina pagando el costo no es el Estado ni una empresa prestadora.

El que queda solo es el abuelo.

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