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title: "J.P. Morgan recorta el crecimiento y enfría las expectativas sobre la economía de Milei"
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description: "El banco redujo de 2,7% a 1,5% su previsión para 2026 y espera una contracción en el tercer trimestre. El Gobierno sostiene que no hay recesión, pero industria, comercio y consumo muestran una recuperación bastante más débil que la esperada."
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date_published: "2026-09-28T22:18:00-03:00"
date_modified: "2026-09-28T22:19:28-03:00"
category_name: "Política"
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# J.P. Morgan recorta el crecimiento y enfría las expectativas sobre la economía de Milei

![NOTA MORGAN](/download/multimedia.normal.a6276a106da64e72.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)J.P. Morgan cambió sus números sobre la Argentina y el ajuste no fue menor. El banco redujo de 2,7% a 1,5% su previsión de crecimiento para 2026 y proyectó una contracción durante el tercer trimestre. Milei respondió que la economía no está en recesión y cuestionó el uso de algunos indicadores desestacionalizados. El contraste ya no pasa solamente por una discusión política: los últimos datos permiten medirlo.

El PBI cayó 0,6% entre el primer y el segundo trimestre, aunque todavía quedó 2% por encima de igual período del año anterior. Julio profundizó las dudas: el EMAE retrocedió 2,9% mensual desestacionalizado y 1,4% interanual, mientras la tendencia-ciclo avanzó 0,2%. Este último dato es el que el Gobierno utiliza para sostener que el movimiento de fondo sigue siendo positivo.

Todavía no hay una recesión técnica confirmada porque faltan los números completos de agosto y septiembre. Pero tampoco resulta sencillo reducir julio a una anomalía. Las ventas reales en supermercados cayeron 2,1% interanual y acumularon una baja de 2,7% entre enero y julio. La actividad ligada al mercado interno llega a esta discusión con menos fuerza de la que esperaba el oficialismo.

J.P. Morgan proyecta para el tercer trimestre una contracción anualizada del 4%, equivalente aproximadamente a una baja cercana al 1% contra el trimestre anterior. Y la diferencia se extiende a 2027: estima un crecimiento del PBI de 2,5% y apenas 0,4% para el consumo privado, frente al 4% y 3,4% que contempla el Gobierno.Una economía que puede crecer sin que el consumo acompañe

No hay contradicción matemática. Hay una composición distinta del crecimiento.

Argentina puede exportar más energía, minerales y productos agropecuarios y, al mismo tiempo, mantener débil buena parte de la economía que depende del bolsillo local. Petróleo, gas, minería y agro aportan dólares, inversión y saldo comercial. Eso no significa que supermercados, pequeñas industrias, comercios y servicios urbanos se recuperen al mismo ritmo.

La dificultad aparece si esa brecha se prolonga.

Los pronósticos privados que releva el Banco Central también fueron moderándose. El REM de agosto, elaborado con 47 participantes, ubicó el crecimiento esperado para 2026 en 2,1%, 0,6 puntos menos que un mes antes. Al mismo tiempo, proyectó exportaciones cercanas a USD 100.900 millones y un superávit comercial de USD 25.034 millones. Más dólares externos no garantizan por sí solos una recuperación fuerte del mercado interno.

Milei ya adelantó que no piensa modificar la política fiscal ni monetaria. Eso preserva el núcleo de su programa, pero también descarta, por ahora, utilizar esas herramientas para empujar deliberadamente la demanda. La recuperación queda más atada a inversión, salarios, empleo y crédito.

Y ahí empiezan las restricciones.

La pobreza urbana volvió a 32,3% en el primer semestre de 2026. El dato no explica por sí solo el freno de la actividad, pero muestra que la desaceleración inflacionaria todavía convive con millones de hogares cuyos ingresos no alcanzan para superar la canasta básica.

El crédito tampoco puede reemplazar indefinidamente esa falta de ingreso. Cuando aumenta la mora familiar, financiar consumo con deuda encuentra su propio techo. Si a eso se suma un empleo que no acelera y salarios que tardan en recomponerse, la baja de la inflación deja de ser suficiente para garantizar una recuperación rápida.

Por eso importa el cambio de J.P. Morgan. No porque Wall Street tenga la última palabra sobre la Argentina, sino porque un actor financiero que antes esperaba más crecimiento ahora ve una economía más desigual entre sectores y bastante más lenta en consumo.

La discusión ya no es solamente cuánto crecerá el país. Es qué economía va a crecer. Si energía, minería y agro avanzan mientras consumo, comercio e industria quedan varios pasos atrás, el PBI puede mejorar antes que la vida económica cotidiana. Ahí está, bastante más que en una décima de pronóstico, la presión que empieza a acumular el programa.

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