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title: "Derecho a estudiar: La UnLP lanza alquileres estudiantiles a $ 120 mil"
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description: "La inscripción será del 13 al 30 de octubre para las primeras 24 viviendas de Berisso, con capacidad para 88 estudiantes. El valor por persona queda muy por debajo de un monoambiente en La Plata y pone sobre la mesa otro problema: cuánto cuesta realmente sostener una carrera lejos de casa."
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date_published: "2026-09-30T07:20:00-03:00"
date_modified: "2026-09-30T07:21:09-03:00"
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# Derecho a estudiar: La UnLP lanza alquileres estudiantiles a $ 120 mil

![NOTA 1](/download/multimedia.normal.93c5fb6d60836529.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)Por $120.000 mensuales, un estudiante de la Universidad Nacional de La Plata podrá vivir en uno de los primeros departamentos del Barrio Universitario de Berisso. En un mercado donde un monoambiente en La Plata ya puede costar entre $350.000 y $550.000, la diferencia convierte a las primeras 88 plazas en algo más que una política de bienestar estudiantil.

La inscripción permanecerá abierta entre el 13 y el 30 de octubre. La postulación será grupal, para conjuntos de dos o cuatro estudiantes de carreras de grado, y las primeras unidades comenzarán a recibir ocupantes en febrero de 2027.

El primer módulo tiene 24 departamentos y capacidad máxima para 88 personas. Veinte viviendas podrán alojar a cuatro estudiantes y otras cuatro estarán destinadas a grupos de dos.

Cada alumno pagará $120.000 mensuales. Eso significa que una unidad para cuatro tendrá un costo conjunto de $480.000 y una para dos, de $240.000. El agua estará incluida y el alquiler se actualizará cada seis meses utilizando el menor resultado entre el IPC y el Índice de Contratos de Locación.

El número adquiere otra dimensión cuando se lo compara con el mercado inmobiliario platense. A fines de septiembre, los monoambientes ofrecidos en distintos puntos de La Plata se movían entre $350.000 y $550.000 mensuales, en muchos casos con expensas que agregaban entre $80.000 y más de $100.000 a la cuenta.

La comparación tiene un límite evidente: quien acceda al Barrio Universitario compartirá el departamento, mientras que un monoambiente privado puede ser ocupado individualmente. Pero incluso hecha esa aclaración, la distancia de precios muestra por qué la vivienda empezó a convertirse en una variable central para sostener una carrera.

El alquiler ya forma parte del costo de estudiar

La universidad pública no cobra matrícula, pero estudiar está lejos de ser gratuito para una familia que debe mantener a un hijo fuera de su ciudad.

Alquiler, comida, transporte, servicios, apuntes y conectividad forman una segunda cuenta que aparece después de aprobar el ingreso. Para los estudiantes que llegan desde el interior bonaerense o desde otras provincias, conseguir dónde vivir puede terminar pesando tanto como elegir una carrera.

El Barrio Universitario busca intervenir justamente sobre ese punto. No funciona con la misma lógica que el Albergue Universitario, que ofrece alojamiento y alimentación a estudiantes con dificultades económicas. Aquí habrá un alquiler, aunque regulado por la propia Universidad y con una fórmula de actualización diferente a buena parte del mercado privado.

Las viviendas del primer módulo cuentan con cocina y termotanque eléctricos, climatización frío-calor, placares y espacios preparados para heladera y lavarropas. El complejo incorpora además áreas comunes, sectores de estudio, terraza y parrilla.

Las 88 plazas iniciales, sin embargo, representan apenas la primera etapa.

La UNLP ya tiene en marcha un segundo módulo de otras 24 viviendas y proyecta nuevas etapas hasta 2030. El objetivo final es llevar la capacidad del Barrio Universitario a alrededor de 1.000 estudiantes.

La prueba real empezará cuando abra la inscripción.

Para 2026 la Universidad contabilizó casi 38.000 ingresantes. No todos necesitan una vivienda ni reúnen necesariamente los requisitos para este programa, pero la diferencia de escala permite anticipar una cuestión que será decisiva: cuántos estudiantes se postularán para las primeras 88 plazas y cómo se resolverá la selección si la demanda supera ampliamente la oferta.

Ahí estará la medida concreta del programa.

Porque terminar 24 departamentos es una obra. Conseguir que la falta de vivienda deje de expulsar estudiantes de las aulas es una política mucho más difícil de medir. La universidad puede abrir la puerta. El problema empieza después: cuántos estudiantes pueden pagar quedarse adentro.

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