Las empresas platenses frenan la inversión y ajustan su actividad

La menor demanda, el aumento de los costos y el estancamiento del empleo profundizan el deterioro del clima de negocios.

Región18 de noviembre de 2025
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Informe: Gabriel Ríos Malan, especial para Capital 24

 

Las expectativas empresariales en la capital bonaerense mostraron un retroceso significativo durante octubre de 2025. El Índice de Expectativas Empresariales que elabora el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata registró una caída interanual del 9%, reflejando un escenario de creciente preocupación.

 

El estudio trimestral indaga sobre la percepción y las proyecciones del sector respecto de cuatro variables clave: ventas, dotación de personal, horas trabajadas e inversión. Aunque el índice general mostró una leve recuperación del 2% respecto del trimestre anterior, el rebote estacional no logra revertir la tendencia. La inversión volvió a mostrar señales de estancamiento y se ubicó prácticamente al mismo nivel que el índice general, algo que no ocurría desde hacía varios períodos.

 

El documento también expone un cambio profundo en las preocupaciones del empresariado local. La inflación, históricamente el factor más inquietante, dejó de ocupar el primer lugar, solo el 27% la menciona como problema principal, frente al 67% que lo hacía dos años atrás. En su lugar ganan peso las dificultades vinculadas a la falta de demanda, el aumento de las tarifas de servicios públicos y la presión impositiva.

 

Ventas estancadas y empleo sin dinamismo

 

Las expectativas de ventas, uno de los indicadores más sensibles para el panorama económico inmediato, empeoraron en comparación con el mismo trimestre de 2024. Aun así, se mantienen por encima del índice general. En octubre, el 47% de los encuestados proyectó un aumento de las ventas para el próximo trimestre, mientras que el 8% anticipó una caída. El saldo de respuesta continúa siendo positivo, aunque menor al registrado en períodos previos.

 

La estabilidad relativa en este indicador convive con señales más preocupantes en el frente laboral. La dotación de personal se mantiene como la variable más estable, pero también como una de las más bajas en términos de expectativas. Solo el 1% de los empresarios prevé aumentar su plantilla en el próximo trimestre y otro 1% anticipa una reducción. El saldo de respuesta queda así en cero, uno de los valores más bajos de la serie histórica.

 

Este estancamiento en la generación de empleo está directamente vinculado con la desaceleración de la demanda y con un contexto en el que las empresas priorizan la cautela. El índice de horas trabajadas expresa una dinámica similar, continúa por debajo del nivel general y también muestra un deterioro interanual. Si bien existe una leve mejora estacional frente al trimestre anterior, en octubre el 7% proyectó un aumento de horas y solo el 1% una disminución, el indicador no logra despegar.

 

La combinación de ventas moderadas, bajo dinamismo laboral y costos crecientes dibuja un escenario de prudencia. Las empresas, especialmente las pequeñas y medianas, ajustan su operación sin expandir capacidad ni incorporar personal, a la espera de señales más claras del mercado.

 

Menos inversión y más dudas

 

La inversión es la variable que muestra el deterioro más marcado. En octubre se ubicó al mismo nivel que el índice general por primera vez en mucho tiempo, reflejando la falta de convicción entre los empresarios a la hora de destinar recursos a ampliaciones, modernizaciones o nuevos proyectos.

 

El 22% de los encuestados dijo esperar un aumento de la inversión en el próximo trimestre, mientras que el 3% anticipó una disminución. Aunque el saldo sigue siendo positivo, la tendencia es descendente tanto en términos interanuales como frente al trimestre previo.

 

Esta caída en la predisposición a invertir se relaciona de manera directa con las principales preocupaciones del sector. Con la inflación dejando de ocupar el centro de la escena, las inquietudes empresariales se reordenan alrededor de nuevas tensiones como la caída en la demanda y el encarecimiento de los servicios públicos aparecen hoy como los factores más determinantes en el deterioro de las expectativas. A eso se suma la presión impositiva, que continúa siendo señalada como un obstáculo estructural.

 

La combinación de menor consumo, mayores costos y un escenario político-económico todavía incierto constituye un freno para el desarrollo empresarial en la región. El estudio vuelve a mostrar cómo, más allá de la coyuntura inflacionaria, el sector productivo local se enfrenta a desafíos profundos en términos de sostenibilidad, competitividad y previsibilidad.

 

A medida que avance el próximo trimestre, el comportamiento de la demanda y la estabilización de los costos serán variables clave para revertir las expectativas. Por ahora, las señales que emite el sector son claras. La economía platense transita una etapa de prudencia extrema, donde las decisiones de inversión y ampliación quedan postergadas hasta nuevo aviso.

 

 

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