
Consumer Electronics Show, Las Vegas 2026

Por: Lic. Sandra Campos (*), especial para Capital 24
Días pasados tuve la posibilidad de ser testigo presencial de como Las Vegas se convirtió nuevamente en el epicentro de la innovación global con la celebración del Consumer Electronics Show (CES 2026).
El evento tecnológico más poderoso y anticipado del mundo -organizado por la Consumer Technology Association (CTA)- reúne a miles de líderes empresariales, innovadores, emprendedores, startups y medios internacionales para mostrar lo último en tecnología, inteligencia artificial, movilidad, salud digital y mucho más. “CES no solo muestra productos, define el futuro de cómo trabajamos, vivimos y nos conectamos”, afirmó Gary Shapiro, CEO de la CTA.
Al participar de algunas de las conferencias brindadas por los líderes de la electrónica mundial, pude apuntar que las tendencias tecnológicas a tener en cuenta -según la CTA- se basan en tres fuerzas principales que darán forma a la próxima fase de la industria de la tecnología de consumo:
Fuerza 1/ Transformación inteligente: la inteligencia artificial se está volviendo fundamental en dispositivos, plataformas y servicios, lo que permite sistemas más inteligentes y experiencias de consumidor más personalizadas.
Fuerza 2/ Tecnologías de longevidad: los avances en salud digital, atención remota y herramientas de bienestar se están acelerando a medida que los consumidores buscan tecnologías que favorezcan vidas más largas y saludables.
Fuerza 3/ Ingeniería del mañana: la inversión continua en electrificación, movilidad, gestión energética y modernización de la infraestructura está sentando las bases para la innovación futura.
Como se puede ver, para la industria del consumo de electrónica, la longevidad dejó de ser un nicho de bienestar y se consolidó como una tendencia clave de negocio y tecnología, impulsada por la demografía global (el envejecimiento poblacional) y la expansión de salud digital basada en datos, IA (Inteligencia Artificial) y dispositivos conectados.
Ok, pero seguramente la pregunta que sigue es ¿cómo impacta esto en la calidad de vida de las personas? Y aquí va una minimalista respuesta: la IA puede transformar el envejecimiento, promoviendo independencia, interconexión social y mejores prácticas de cuidado actuando por ejemplo en tres dimensiones:
1. Prevención en lugar de solo tratamiento: más tecnología apunta a detectar patrones tempranos y ofrecer recomendaciones personalizadas.
2. Vida independiente y segura: dispositivos y sistemas diseñados para que adultos mayores vivan de forma más autónoma.
3. Tecnologías que conectan y apoyan a largo plazo: IA, wearables (sensores vestibles) y plataformas digitales que integran datos de salud y estilo de vida.
Entre otras, las soluciones mostradas en CES reflejaron un énfasis fuerte en tecnologías que permiten a las personas mayores vivir de forma independiente por más tiempo:
- Tecnologías de accesibilidad basadas en IA (audio con subtitulado en tiempo real, dispositivos adaptativos, asistentes inteligentes).
- Sistemas que ayudan a las personas a envejecer en su propio hogar pero seguros (sensores, asistentes de voz, alertas personalizadas).
- Sensores vestibles (wearables) que combinan datos fisiológicos con IA para apoyar decisiones de estilo de vida saludable.
- Soluciones para apoyo emocional y cognitivo como dispositivos de terapia musical o acompañantes robotizados que ayudan con memoria y comunicación.
Vale agregar que la Inteligencia Artificial (IA) no fue solo un tema general de tendencia ya que estuvo integrada en aplicaciones concretas para ampliar la calidad de vida, desde IA que analiza datos de salud para recomendaciones personalizadas hasta algoritmos que pueden anticipar eventos de salud antes de que ocurran. Por ejemplo los wearables se están volviendo cada vez más discretos, cómodos y precisos, facilitando el monitoreo continuo sin interrupciones.
Pero también pude ver dispositivos tales como un espejo inteligente de longevidad que toma una selfie de 30 segundos y detecta la edad fisiológica estimada, el riesgo cardiovascular, etc. etc. y, aunque no reemplaza diagnósticos clínicos, este tipo de dispositivos muestra cómo la tecnología está tratando de hacer visible lo invisible en la salud diaria ya que se sabe que, lamentablemente, muchos médicos que atienden adultos mayores por nuestras latitudes, se han convertido en “gestores administrativos” ya que los pacientes no son revisados. En este caso ayudarían bastante las nuevas plataformas de telemedicina integradas con datos de dispositivos para consultas médicas más informadas a fin de detectar los riesgos antes que los síntomas aparezcan.
Para concluir este repaso, quiero agregar que la Inteligencia Artificial discutida en CES no puede pensarse solo como una infraestructura tecnológica, sino como una infraestructura humana. En sociedades que envejecen aceleradamente, la verdadera innovación no es reemplazar personas, sino potenciar experiencia, talento y conocimiento acumulado.
La IA será transformadora en la medida en que se ponga al servicio de una vida más larga, más autónoma y con más propósito.
Desde esta mirada, aquí no solo se anticipó el futuro tecnológico, sino que se abrió un debate central sobre cómo integrar innovación, longevidad y sentido humano en un mundo atravesado por el envejecimiento poblacional y la redefinición del trabajo.
En resumen: el CES 2026 no fue solo una feria de gadgets (dispositivos tecnológicos) sino un punto de inflexión donde la tecnología al servicio de la longevidad está madurando hacia soluciones prácticas, accesibles, y orientadas a extender no sólo la vida, sino la calidad de vida. Y lo más importante que quiero destacar es que llegan al consumidor muchísimo antes de lo imaginado y a costos más accesibles pero que, sin duda hay que prever la inversión en la vejez ahorrando durante los años más productivos ya que, el Estado al igual que las mejores prepagas de renombre, están poniendo trabas tanto en la prevención como en el tratamiento de la salud de sus aportantes.
A todo esto, nuestra realidad es altamente complicada, por ello mi sugerencia es cuidemos la salud biopsicoemocional con toda nuestra atención y conciencia basándonos, mientras estemos vivos, en alimentación saludable, propósito, vida social, movimiento, adquisición de nuevos conocimientos y habilidades.
Tengamos siempre presente que la IA amplifica capacidades humanas, acelera la toma de decisiones y redefine el trabajo, pero no reemplaza el criterio, la ética ni la experiencia humana. ¡Hasta la próxima y, como siempre, estoy para colaborar!
(*) Directora de Masa Madre Consultora.
Especialista en Economía Plateada y Longevidad Positiva.





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