
Moria Casán: el arte de ser fiel a sí misma
Por Florencia Belén Mogno.
Disruptiva, innovadora, transgresora, irreverente, auténtica, única: ¿marciana o mostra? Intentar caracterizar o definir a Moria Casán posiblemente sea una tarea destinada al fracaso. Al igual que muchos, ayer me dispuse a ver la serie que se estrenó en Netflix y que retrata la vida de Moria. Fueron ocho capítulos uno detrás de otro que no pude dejar de mirar.
La serie captura el interés desde el principio con una narración ágil que recorre diferentes etapas de la vida de Moria. Es dinámica, entretenida y mantiene el equilibrio perfecto entre el drama y la risa. Aunque en esta instancia quiero detenerme en dos puntos claves y mis favoritos. Para empezar: Sofía Gala. Sofía interpreta a Moria, su mamá, en su juventud y durante los comienzos de su carrera, y su actuación es simplemente exquisita. Sofía recreó los gestos, la actitud y la forma de caminar y de hablar de Moria de una forma tan precisa que finalmente no interpreta sino que habita a Moria, se vuelve ella. La autenticidad de su actuación no se limita a una cuestión física. Hay una energía, una manera de mirar, de moverse y de decir cada palabra que hace que, por momentos, resulte difícil recordar que quien está frente a la pantalla no es la propia Moria.
Esa línea siguió la actuación de Griselda Siciliani, quien asumió el desafío de darle vida a Moria en la etapa en la que ya había consolidado su identidad y su carrera. Griselda, a través de la recreación de algunos de los móviles de TV históricos que ha hecho Moria, supo capturar muchas inflexiones de su voz y sus movimientos. Su interpretación tiene gracia, pero también una gran precisión y consigue reproducir esa mezcla de espontaneidad, humor y velocidad discursiva que caracterizan a Moria. Y quizás sea esta combinación de elementos la que hace tan difícil definirla.
A través de la serie queda en evidencia que Moria siempre fue distinta. Desde el momento en el que pasó de las escalinatas de la Facultad de Derecho a debutar en el teatro de revista en un mismo día, queda claro que Moria Casán construyó su identidad para no pedir permiso. Una de sus mayores virtudes no está solamente en lo que dijo, hizo y protagonizó a lo largo de su vida sino en la manera en que decidió ocupar el espacio: sin pedir disculpas ni autorización para ser quien es.
Actriz, vedette, conductora, figura mediática, personaje popular. Todas esas categorías pueden aparecer cuando se intenta hablar de Moria, pero ninguna consigue abarcarla por completo. Porque Moria nunca quiso conformarse con ocupar un lugar: ella apareció para cambiarlo, para cuestionarlo, para reinventarlo y para llenar algo que estaba vacío antes de ella. Moria irrumpió en los escenarios para dar cátedra de libertad. A pesar de parecer de otro planeta, siempre se mostró más humana que todos. Se negó a vender una imagen de perfección y eligió hablar de su vida, sus amores, sus conflictos, sus peleas y los dramas que tuvo que vivir y atravesar.
Mientras que otros parecían necesitar de una estructura para construir su imagen pública, Moria hizo de la ruptura de los moldes una forma de existencia. Se convirtió en bandera de quienes no encajan en las etiquetas convencionales y eligen vivir sin esconder su esencia. Moria siempre tuvo la plena conciencia de hacer de la diferencia una de sus mayores virtudes y de guardar fidelidad para con quien ella es. Y es aquí donde considero que aparece una de las formas más genuinas de libertad: no traicionarse para ser lo que los demás pretenden de uno. Moria supo cambiar de escenarios y de épocas, pero siempre bajo la convicción de llevar consigo eso que la hizo única y diferente.
Hoy, 16 de agosto, Moria cumple 80 años y quizás una de las mejores formas de celebrarla sea destacar eso que la hizo Moria: su capacidad de no parecerse a nadie, de no traicionarse y de hacer de su autenticidad una forma de libertad. Aquí aparece la pregunta del principio: ¿se puede definir a Moria Casán? Considero que la respuesta es no. No se puede porque Moria no entra en ninguna categoría; las atraviesa y las trasciende a todas. Moria, Ana María Casanova, “La One”, “El Obelisco con Tetas”, “La Lengua Karateca”, la mamá de Sofía y abuela de Helena y Dante; esa mujer tan diferente, tan leal a sí misma y a su esencia, tan libre y tan auténtica que logró romper con todas las etiquetas establecidas para crear la suya propia: ser especialmente Moria Casán.
Fuente fotografías: redes sociales.


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