
La apertura importadora desplomó los precios de la indumentaria mientras el consumo se retrae por la pérdida salarial. Según la Fundación Pro Tejer, las prendas importadas son hoy 25% más baratas que en 2024. El sector opera con apenas 29% de su capacidad instalada, perdió más de 18 mil empleos y profundiza su crisis.
















