
En una esquina de La Plata, donde el tránsito apura y la vida suele pasar sin mirarse, algo se detuvo por un momento. No fue un operativo ni una escena extraordinaria. Fue una charla breve, una escucha atenta y una promesa simple que terminó convirtiéndose en un gesto colectivo capaz de emocionar a todo un barrio.
















