Sergio De Cicco: escribir la herida para transformar el límite en posibilidad

En “Me dijeron no hay nada más que hacer”, el óptico técnico y contactólogo reconstruye su historia personal y la convierte en un relato de resiliencia que dialoga con su recorrido profesional y su aporte a la salud visual.
Sociedad & Cultura16 de abril de 2026

image.jpgPor Florencia Belén Mogno.

 

Hay historias que no comienzan con una decisión, sino con un acontecimiento que irrumpe y redefine todo lo conocido. En “Me dijeron no hay nada más que hacer”, el óptico técnico Sergio De Cicco parte de ese punto exacto: el instante en el que la vida se fractura y obliga a construir un nuevo camino.

 

A los 14 años, un accidente doméstico marcó un antes y un después en su historia personal. La pérdida de su ojo izquierdo no solo dejó una huella física, sino también una marca emocional profunda, vinculada a aquello que se pierde de manera abrupta y sin posibilidad de retorno.

 

Sin embargo, lejos de detenerse en el hecho traumático, el libro propone una reconstrucción ya que Nmno se trata solamente de narrar lo ocurrido, sino de explorar cómo ese quiebre inicial se convirtió en el motor de un proceso de transformación sostenido en el tiempo para el especialista.

 

Del diagnóstico al desafío

 

El título del libro no es casual. “Me dijeron no hay nada más que hacer” funciona como una síntesis de ese momento en el que el límite parece definitivo. Pero también como un punto de partida para cuestionar esa afirmación.

 

A lo largo de sus páginas, De Cicco retoma esa frase para resignificarla. Lo que en un principio aparecía como una sentencia, se transformó en un impulso para avanzar en la vida, para buscar alternativas y para construir sentido en medio de la adversidad.

 

De esta manera, el relato se ubica en un territorio en el que conviven el dolor y la determinación. La cicatriz —en el cuerpo y en la memoria— no se borra, pero se integra como parte de una identidad que se redefine a partir de lo vivido.

 

Una experiencia que se convierte en herramienta

 

Asimismo, esa historia personal no queda encapsulada en el pasado, sino que se proyecta directamente en su práctica profesional. Hoy, Sergio De Cicco es reconocido en Argentina y Latinoamérica por su trabajo en baja visión, neuroplasticidad visual y rehabilitación óptica avanzada.

 

El enfoque del profesional combina tecnología de última generación con un método propio basado en la localización funcional del PRL (Preferred Retinal Locus), una zona alternativa de la retina que puede entrenarse cuando la visión central está dañada. A través de estimulación personalizada, prismas y filtros terapéuticos, su trabajo se apoya en la capacidad del cerebro de reorganizarse.

 

Lejos de presentarse como un relato aislado, el libro dialoga con esa práctica clínica. La experiencia de haber atravesado la pérdida visual se convierte en un punto de empatía y en una herramienta para acompañar a otros en situaciones similares.

 

Narrar para acompañar

 

En diálogo con Grupo Mediatres, De Cicco destacó la importancia de la comunicación dentro de su campo: “Si no comunicamos lo que hacemos, la gente no accede a soluciones que pueden cambiarle la vida”. Esa misma lógica atraviesa su libro.

 

La escritura aparece como una extensión de su trabajo. Así como en su práctica busca personalizar cada tratamiento, en el relato construye una cercanía que evita los discursos lejanos o inaccesibles. No hay promesas vacías ni soluciones mágicas, sino procesos, tiempos y experiencias reales.

 

Ese enfoque también se refleja en su recorrido profesional. Con más de 40 certificaciones y una formación constante, su trabajo se sostiene en la combinación entre conocimiento científico y experiencia personal. “Cada certificación me permite ver más posibilidades donde otros ven un límite”, señaló.

 

El libro como punto de partida

 

“Me dijeron no hay nada más que hacer” no se presenta como un cierre, sino como el inicio de una historia que continúa en desarrollo. La frase que da título al libro deja de ser una conclusión para convertirse en una invitación: la de no aceptar el límite como definitivo.

 

En ese sentido, la obra trasciende lo autobiográfico. Si bien parte de una experiencia individual, se proyecta como un mensaje para quienes atraviesan situaciones que parecen no tener salida. La idea de que el camino no se agota en el diagnóstico se vuelve uno de sus ejes centrales.

 

Así, Sergio De Cicco no solo reconstruye su historia, sino que la pone en circulación. La convierte en relato, en herramienta y en puente. Porque, como propone el propio libro, incluso cuando todo parece dicho, todavía puede haber algo más por hacer.

 

Fuente fotografías: Sergio De Cicco y @sgprensaydifusion

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