La libreta universitaria no tiene fecha de vencimiento

Llegar a la facultad a los 45 años no es simplemente cruzar una puerta; es un ejercicio de arqueología personal. Uno entra al aula con el peso de las cuentas pagas, las llaves de la casa en el bolsillo y la memoria llena de nombres de calles que ya cambiaron de sentido, para sentarse frente a un docente que, con suerte, tiene la edad de nuestro hermano menor. 
Región01 de junio de 2026

2 PRINCIPAL aPor: Marcela De Francesco (texto y fotos)

 

El primer impulso, el más honesto y el más ridículo, es tratar de explicarle a alguien —a cualquiera— que nosotros ya estuvimos aquí, que sabemos lo que es el olor al papel de las fotocopias de los noventa, antes de que el mundo se volviera un código QR.

El choque cultural es, ante todo, un asunto de hardware. Mientras los compañeros de diecinueve años deslizan el pulgar por la pantalla con una velocidad que roza lo neurótico, uno saca una lapicera Bic y un cuaderno de hojas rayadas con la solemnidad de quien va a firmar un tratado de paz. Ellos no anotan: capturan. Ellos no leen: escanean. Para ellos, el tiempo es una línea recta hacia un futuro difuso; para uno, el tiempo es ese recurso escaso que se negocia entre el turno del oculista y el grupo de WhatsApp familiar.

Hay una comedia involuntaria en ser el “alumno mayor”. Está ese momento incómodo en el que el profesor cita una referencia de los años ochenta como si fuera el Pleistoceno y uno asiente desde el fondo, cómplice, sintiendo que de pronto es el único testigo vivo de una civilización extinguida. Uno siente la tentación de levantar la mano y decir: “Yo estuve ahí”, pero se calla porque sabe que para ellos uno es, esencialmente, una variante vintage de Wikipedia con mejor caligrafía.

Sin embargo, en medio de esa marea de juventud, ocurre el milagro de los aliados. Sucedió hace poco, en un taller de redacción. El profesor, un hombre que apenas rozaba los treinta, nos pidió subir un ejercicio a una plataforma de la cual yo solo conocía el nombre por las pesadillas del ingreso. Ahí estaba yo, con la mirada fija en la pantalla y el cursor parpadeando como una burla. El resto del aula era un concierto de clics frenéticos; mis compañeros ya habían terminado antes de que yo lograra recordar mi propia contraseña. Empecé a sentir ese calorcito en la nuca, esa sensación de que el tiempo me había pasado por encima.

 

Te puede interesar
14 SEGUNDA

La Tercera [R]: una muestra que recorre diez años de memoria, vínculos y acción

Región17 de julio de 2026
El Centro Bioquímico Distrito I inauguró la muestra fotográfica "La Tercera [R]", de la fotógrafa Silvia Beatriz Sanz, una propuesta artística que invita a reflexionar sobre el paso del tiempo y las huellas de los vínculos humanos desde una mirada sensible, lejos de los estereotipos, poniendo en valor la experiencia, la dignidad, la fragilidad y la fortaleza que habitan en cada persona retratada.
Ranking
2

El liderazgo: la capacidad de inspirar en tiempos de cambio

Actualidad 16 de julio de 2026
Vivimos en una época atravesada por transformaciones permanentes. La tecnología avanza a una velocidad sin precedentes, las dinámicas sociales se modifican constantemente y las organizaciones, las instituciones y las comunidades enfrentan desafíos cada vez más complejos.