CGT: el movimiento obrero entre “prudentes” y combativos con bases que presionan cada vez más

El documento emitido por la Confederación General del Trabajo (CGT) no dejó conforme a todos los actores sindicales. En efecto, el comunicado, con el rimbombante título de “El ajuste lo paga el pueblo”, no se encontró con un generalizado entusiasmo entre las filas gremiales.

Política 15 de diciembre de 2023
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Se sabía, no obstante, que el comunicado sería cauteloso, o “prudente”, como ya habían anunciado desde la calle Azopardo, en la denominada “casa de los trabajadores”.

Pero no pocos tildaron al documento de “tibio” o incluso “anodino”. Un conocedor del mundillo sindical dijo que “parece un trabajo de consultoría, y la CGT no está para establecer diagnósticos”.

Otros fueron más duros, y con ácido sarcasmo dijeron “bueno, con el comunicado ya hicieron más que en los últimos cuatro años”, lo que demuestra el descontento, cada vez más generalizado, con quienes conducen la central obrera.

Los señalados como responsables del comunicado fueron principalmente Héctor Daer y Carlos Acuña, que en el pasado reciente estuvieron entre los principales promotores de la candidatura a presidente del exministro de Economía Sergio Massa.

El murmullo que suena cada vez más fuerte es que a ambos sindicalistas, en el actual escenario, hay que darles las gracias por los servicios prestados, pero pedirles que se retiren para darles lugar a otros más combativos: “son generales para tiempos de paz, y se avecinan tiempos de guerra”.

Las palabras nacen de un miembro de lo que se llama “cuadros intermedios” del gremialismo, donde ya hay un run run para exigir cambios en la conducción de la central obrera.

Entre los cuadros intermedios ya hay nombres y apellidos para una eventual etapa combativa que se percibe inevitable: Pablo Moyano, de Camioneros, y Mario “Paco” Manrique, secretario adjunto de SMATA y hoy diputado nacional.

Ocurre que en buena parte del gremialismo saben que Javier Milei pondrá la “motosierra” en funcionamiento también sobre los derechos laborales.

Las medidas anunciadas por el ministro Luis Caputo, consideradas “durísimas” por los sindicatos, no parecen dejar lugar a dudas sobre el futuro próximo: van a ir contra las organizaciones obreras, los convenios colectivos de trabajo y muchas otras medidas en el marco de una ya anunciada reforma laboral.

Por lo pronto, lo cierto es que el documento, más allá de lo que llaman un “simple pataleo”, no logró dejar contentos a todos, y ni siquiera a la mayoría.

Javier Milei, además de las duras medidas económicas anunciadas y por anunciar, ya dijo que enviará al Congreso la denominada “ley ómnibus”, un paquete de iniciativas legislativas basadas en la modernización del Estado, la desregulación de la economía, la flexibilización laboral y la privatización de las empresas estatales.

Desde hace tiempo en el sindicalismo saben que “reforma laboral” es un eufemismo para lo que entienden es en realidad la “eliminación de derechos adquiridos, y adquiridos muchas veces a sangre y fuego”, según se suele decir. 

En este escenario, cuestionar a una conducción sindical que no le hizo ni un solo paro al gobierno de Alberto Fernández parece hasta razonable. Si se vienen tiempo duros, entonces se sabe que con comunicados no es mucho lo que se podrá hacer, y ya muchos en la CGT toman nota de los reclamos que les llegan desde las bases.

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