Investigan conexión entre “Chocolate” Rigau y la “banda de los jueces”

La fiscal penal de La Plata, Betina Lacki, profundizó y cruzó evidencias ayer en las investigaciones por dos resonantes causas penales de tremendo estrépito en la sociedad.

Política 31 de enero de 2024
15 SECUNDARIA

Por un lado, se trata del expediente por la denominada banda de “Chocolate” Rigau, focalizada en un millonario desfalco en la Legislatura con tarjetas de débito pertenecientes a empleados “ñoquis”. La otra causa es por la llamada “banda de los jueces”, en la que cayeron magistrados, policías, asaltantes, barras y financistas sindicados por marcar viviendas para robarlas, comercialización de estupefacientes y beneficios procesales a detenidos.

Es que la fiscal Lacki fue quien lideró ambas causas judiciales. En sus anotaciones, escuchas y pericias pudo constatar el nombre de un empleado de ARBA que “lavaba” deudas impositivas y un abogado –Enrique Petrullo- de la Cámara de Diputados, muy cercano a la maniobra de Chocolate Rigau pero que terminó condenado en la asociación ilícita liderada por el juez César Melazo. 

También se informó sobre un contacto que tenía Petrullo en Diputados: Luis Patiño, un funcionario de Diputados con el que lo sindica en el delito de tráfico de influencias y contratos de empleados “fantasma”. 

Un tercer integrante de la banda de los jueces que surgió en la pesquisa como empleado de la Legislatura, es Rubén Orlando Herrera, alias “Tucumano” o “Bolichero”, socio del exjuez Melazo y de un comisario de la Bonaerense en locales nocturnos, también condenado como organizador de la asociación ilícita. La fiscal sostiene que Herrera conoce a Claudio Albini entre un círculo “exclusivo” de hinchas del club Estudiantes de La Plata. Albini, junto a su hijo Facundo están detenidos junto a “Chocolate” Rigau. 

Como anticipó Capital 24, los Albini figuran haciendo decenas de viajes internacionales siguiendo a Estudiantes desde 1992 hasta 2023. En 2006, una casa de dos plantas en Gonnet que pertenecía a Herrera pasó a ser propiedad de la familia Albini. 

Un capítulo aparte son las personas también miembros de la hinchada y que figuran como mutualistas o prestamistas en ambas “bandas”. La fiscal sospecha que gran parte del dinero “producido” de manera ilícita iba a parar a esas cuevas financieras. 

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