El Dossier oscuro del nuevo (viejo) paladín del procesismo “Tata” Yofre

El hombre designado por Milei y Villarruel para castigar la Memoria, la Verdad y la Justicia, también tiene su historia completa que vale la pena repasar. En una vida plagada de oscurantismos y siniestros vínculos.

Policiales 25 de marzo de 2024
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Por Nicolas “Cervantes” Fernández Rivas 

Entre 1989 y 1990, el “Tata” Yofre logró un salto soñado: no, no nos referimos el haber conquistado y haberse casado con la mujer más deseada por aquellos años, la “Bebota” Adriana Brodsky. Nos referimos a su paso por la SIDE, “La Casa”, a la que acudió con sus discos de vinilo, sobre todo Rolling Stones y Los Redondos que se escuchaban a todo volumen, en aquel lugar de sacos grises, bigotes y rostros atildados con manos todavía calientes por la época del Proceso y sin que todavía hubiera un claro recambio generacional de una comunidad de espionaje de la Democracia. Si es que tal proyecto alguna vez logró concretarse, del todo

Era la exuberancia de los años 90. De ser un periodista radical, desarrollista, que tuvo una misión laboral, que fue subirse al “Menemóvil” para seguir la campaña proselitista de la fórmula Menem-Duhalde, bajó convertido en uno de los hombres de confianza del “Turco”. Es que dicen, que ese Ómnibus Especial, estaba lleno de un efluvio carismático desbordante, entre otras cosas, que cuando uno pasaba por allí terminaba reconvertido por la figura patilluda del por aquel entonces gobernador de La Rioja. 

El “Tata” Yofre, nacido en 1946 tenía una carrera periodista consolidada, no es un “caído del catre” y siempre fue hábil para acomodarse. También tiene su historia completa que merece relatarse, que está a la vista de todos, es de fuentes abiertas pero que el ruido de su actual ferviente pero nunca desinteresado credo libertario logra atemperar su atención. 

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Uno de los hechos más importantes que narran su vida, no fue él precisamente si no su hermano Ricardo Yofre, otro hombre conservador de extracción radical que se desempeñó como subsecretario general de la Presidencia durante el mandato de Jorge Rafael Videla (1976-198), siendo uno de los funcionarios civiles más encumbrados y de mayor confianza del genocida siendo el cerebro detrás de sus campañas de comunicación y de asesoría política. Ubicándose siempre en la mesa chica de Videla y trabajando mucho más cerca del general Jorge Villarreal, verdadera mano derecha del dictador y se cree también más siniestro que el propio Videla en su ideario. Todo está documentado y Ricardo Yofre reconoció que conocía de la represión clandestina como lo relató en el libro “El Dictador” de Mario Seoane y Vicente Muleiro. 

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“El Tata”, todavía no era “El Tata”, sino simplemente “Tata”, el hermano de Ricardo, lo que no le impidió por esos años, recorrer el mundo periodístico y ser un inorgánico de la SIDE, recomendado por sus contactos familiares y políticos por propiedad transitiva, lo que le granjeó la posibilidad de establecerse en Washington DC en 1979, formando parte de la delegación argentina del Banco Interamericano de Desarrollo y en la Organización de Estados Americanos, en su doble rol de comunicador y agente de inteligencia, lo que le permitió vincularse con toda clase de personajes ligados al anticomunismo latinoamericano, especialmente los cubanos del exilio, los “contras” nicaragüenses antisandinistas y demás fauna alimentada por los dólares que la CIA obtenía por medios non sanctos, como el tráfico de armas, de drogas y demás delicias propias de servicios. Claro, la del presupuesto no se puede tocar, por aquel entonces se practicaba la austeridad fiscal pero fundamentalmente porque lo que no es “barrani”, deja los dedos pegados. Y nadie quiere pasar por eso.  

Todo ello claro, en vísperas de la nueva guerra contra la izquierda que por 1981 lanzó el neoconservador neoliberal Ronald Reagan (en EEUU) y Margaret Thatcher (en Reino Unido). 

Ya en aquellos años se conocía su faceta de “playboy” y visitante ilustre de boliches, bares, clubs nocturnos por el país del norte y en sus vueltas a la Argentina, donde se reinstaló definitivamente en 1984 con una nutrida agenda internacional de contactos para seguir creciendo como un “periodista serio”, siempre listo para la pluma de ultraderecha tal cual los mandatos locales y extranjeros (como ahora) que lo prepararon para ello.

Los cortos pero fogosos años de la SIDE

Retomamos el año 1989, la alegría menemista y la llegada a la SIDE con Menem. Fiel a sus principios y orgánico de su conducción histórica contrató al general de brigada retirado Carlos Alberto Martínez para que dirigiera la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI), un cargo donde se necesita a un referente teórico y práctico para capacitar a los agentes civiles de inteligencia en ser el brazo defensor de las instituciones y la “concha de Dios”, diría Ricardo Iorio en “A vos Amigos”, una de sus canciones más emblemáticas. 

Pero Martínez, no era un “profe”, si no uno de los criminales más letales de la Dictadura y se lo considera el máximo ideólogo del programa de represión clandestina. Martínez fue formado en la Escuelas de las Américas, donde se enseñaban las técnicas más eficientes de tortura y desaparición forzada de personas, sistema que a su vez fue creado por las FFAA de Francia para aplicar en Argelia contra el Frente de Liberación Nacional desde 1954, con un imperio francés muy desgastado por haber perdido Indochina (Vietnam) por ese mismo año, donde ya había comenzado a practicar las ejecuciones y torturas pero no con el grado de refinamiento táctico que desarrollaron en África.

Si hay que mencionar al principal cerebro de los crímenes de lesa humanidad y la represión clandestina allí podremos ubicar a Carlos Alberto Martínez quien ocupó la Jefatura II de Inteligencia del Ejército entre 1976 y 1977, la SIDE de 1978 a 1983. Donde también fue el enlace y jefe del capítulo argentino del Plan Cóndor, que fue la represión coordinada en las dictaduras de Argentina, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay a instancias de los EEUU, con brazos que se extendieron incluso a Colombia, Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago y las siempre inasibles Guyana y Surinam, que implicó seguimiento, vigilancia, detención, interrogatorios bajo tortura, traslados entre países, violaciones, desapariciones o asesinatos por actividades subversivas, teniendo como blancos a gremialistas, estudiantes, docentes, periodistas, curas del tercer mundo y militantes de los Derechos humanos. 

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Carlos Alberto Martínez

Martínez reciclado en Democracia, comenzó con un nuevo plan tan siniestro como el anterior: diagramó el programa para combatir el “contra proceso” englobado en el movimiento de Memoria, Verdad y Justicia. Una verdadera batalla cultural con el objetivo de lavarle la cara al procesismo y logra los indultos a los dictadores más luego frenar los juicios contra los represores que se desarrollaron especialmente desde la llegada Néstor Kirchner al poder en 2003. 

Yofre no duró mucho en la SIDE en aquellos tumultuosos años de euforia menemista pero que sin embargo como gestión no embocaba una. Los primeros dos años de Menem fueron caóticos y desastrosos. Fue recién en 1991 que cambió la suerte de un Gobierno al que se le auguraba poco también.

Es que “El Tata” quedo entrampado en las disputas entre servicios que ya iban tamizándose, cada sector con diferentes intereses: existían los que venían del Proceso, pero ya habían surgido cuadros provenientes del radicalismo y los que llegaron con Menem, todos enfrentados entre sí, algo que no cambió demasiado y que se complejizaría aún más con los muchachos del Conurbano traídos por Duhalde y la línea que tomo un importante sector con la llegada de Kirchner. Por suerte para el Tata, no lo agarraron con él a cargo, los quilombos derivados de los atentados a la Embajada de Israel en 1992 y en la AMIA en 1994 que fueron una verdadera revolución interna en la SIDE con ramificaciones que siguen al día de hoy. 

Yofre salió eyectado de “La Casa” aunque siguió ligado a ella y al Gobierno de Menem. 

Meses más tarde, todavía en 1990, fue designado embajador en Panamá que por aquellos años no era más que una cueva de toda clase de intereses financieros, de tráficos de drogas, de entretelones de inteligencia, con piedra libre para todos los muchachos y patente de corso a expensas de la Operación Causa Justa de los EEUU que derrocó al dictador Noriega, un tiranuelo asesino que ellos también habían puesto allí. Yofré ejercía su rango diplomático en momentos en que fueron firmados decretos por parte de Menem que posibilitaron la venta ilegal de armas.

Un importante sistema de cañones italianos Oto Melara y Citer 155 de Fabricaciones Militares, pistolas 9 mm, fusiles FAL, misiles antitanques, lanzagranadas, morteros, cohetes Pampero y munición con presunto destino Panamá fueron a parar a Croacia en embarques de la naviera Croacia Lines que sirvieron para alimentar la escalada armamentística que luego en 1991 desató la Guerra de los Balcanes entre los ex países yugoslavos que durante 10 años causaron más de 140 mil muertos y enfrentamientos entre las etnias principales, los católicos croatas, los bosnios musulmanes y los serbios ortodoxos  y diferentes facciones intestinas dentro de estos mismos grupos. Como triste curiosidad, el Ejército Argentino perdió al menos cinco soldados y tuvo varios heridos y mutilados en esta guerra en su calidad de garantes de paz. 

Yofré en calidad de embajador tuvo que prestar declaraciones en la megacausa judicial por el traslado de armas a Croacia pero nunca se hizo cargo de nada, fiel a los preceptos de todas las comunidades de inteligencia del mundo de que “los muertos siempre los ponen los demás”. 

La nueva changa como referente de la “Batalla cultural” procesista

Su paso por la SIDE como jefe y su experiencia de años de conocer los entretelones de la misma desde la época del Proceso, dieron acceso a documentación crítica del Batallón 601 de Inteligencia Militar, lo que le permitió desarrollar un pingue negocio de trafico de información e influencias, que nunca abandonó y más tarde con una nueva misión en marcha que aceptó gustoso, porque es verdad que talento para hacer una pluma entretenida y brillante no le falta: publicar libros, informes, entrevistas, contenidos para diarios y portales para atacar, denostar, contrarrestar las investigaciones sobre los crímenes de la Dictadura, rejuveneciendo permanentemente la “Teoría de los dos demonios” y siguiendo el plan de batalla cultural de Carlos Alberto Martínez que desde aquella época se mantiene en vigencia y que antes habíamos mencionado. 

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El "Tata" en accción presentando los libros de la visión siempre procesista de la vida. 

Aquí debemos salirnos de la vida del Tata”, para dedicar un momento a una vida paralela, la de Victoria Villarruel, la vicepresidenta de sí misma, que ya a principios de los convulsivos años 2000, siendo muy jovencita, comenzó a caminar por esta senda de hacer un “greenwashing” a la Dictadura, militando desde su nacionalismo católico tridentino ultraconservador pero liberal en lo económico.

Tal cual se desprende de la investigación realizada por la periodista Lucia Bertoia, la vida de Carlos Martínez, Tata Yofre y Victoria Villarruel se cruzan y se abrazan en un proyecto en común. El siniestro general retirado actualizó su programa cultural viendo la cantidad de juicios que había contra represores desde 2004 y amplió sus alcances: ahora se necesitarían más abogados y militantes en la causa procesista. Su plan tenía una punta nueva hacer tantas denuncias contra militantes de los años ‘70 como fueran posibles hasta llegar a una situación de empate que sólo admitiera una salida posible: una amnistía general. Es decir, crear la masa crítica que permita el fin de los juicios. Para ellos, era clave que las víctimas de atentados en años 70 hagan denuncias permanentes al amparo de organizaciones pro-militares que las cobijaran, creando una nueva lectura de la realidad, revitalizando “Los dos demonios”.

Pero debía hacerse de forma coordinada con ONG, bien financiadas desde el exterior y el interior, buscar víctimas llevarlas a denunciar, realizar acciones psicológicas que era la especialité de Yofre y fue donde creció la figura de Villarruel, porque tiene todo lo necesario para este menester: no se presenta un oxidado dictador si no una mujer joven, bella, preparada, con discurso bien articulado y un profundo sentido de misión.

Demás está decir que todos los libros de Vicky y del Tata fueron publicados por la misma editorial, siempre dispuesta a formar parte del negocio paralelo que toda revolución en marcha provoca y que no debe ser discutido tampoco.

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¿Lo entiende o lo dibujamos?

En esos años de ebullición surge la figura clave de Pablo Avelluto, un referente cultural ineludible del macrismo y el liberalismo argentino que dirigió entre 2005 y 2012 la editorial Random House Mondadori, una de las productoras de libros más grandes del mundo. La función de Avelluto fue clave antes de ser un sumo sacerdote cultural de Macri, ya que sistematizó todos los trabajos intelectuales sobre el Proceso, con la versión militar de los mismos, les dio entidad cultural, los sacó de los fanzines del puesto de skins del “gordo cachivache” de Parque Rivadavia y puso todo ese contenido en formato de libros de gran nivel de producción en las más grandes librerías del país, con un marketing bien detallista, presentable, sin fisuras oscurantistas, a plena luz, al calor de flashes de reporteros, conferencias, grandes ventas, estanterías del mainstream intelectual lo que le dio un salto cualitativo al programa estratégico del siniestro Martínez que ya no tenía el impulso, ni la actualización de técnicas de marketing que Avelluto bien posee.

Carlos Alberto Martínez, murió procesado en 2013 por 1200 crímenes de lesa humanidad a los 86 años de edad cumpliendo una función vital en todo este proyecto. También como detalle fue sometido a juicio por el asesinato Bernardo Alberte el edecán de Perón, el 24 de marzo de 1976, la misma noche del golpe militar quien fue arrojado por un balcón y Martínez habría realizado este sórdido hecho en persona. Placeres criminales que se pudo dar en vida.  Martínez dirigió y tenía a su cargo los centros clandestinos Banco, Atlético, Olimpo, Vesubio, Superintendencia de Coordinación Federal, Garaje Azopardo, Automotores Orletti, Sheraton, entre otros.

En el plano organizativo del plan de lavado de cara de la Dictadura y lograr la liberación de los represores surgieron múltiples organizaciones no gubernamentales como la  Comisión de Homenaje Permanente a los Muertos por la Subversión, la Asociación de Víctimas del Terrorismo en Argentina (AVTA) y la Asociación de Familiares y Amigos de Víctimas del Terrorismo en Argentina (Afavita), pero fue uno en particular que se destacó del resto: el Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv) que nació en 2006 y sigue siendo su máxima conductora la vicepresidenta con aspiraciones, Victoria Villarruel.

Operaciones y espionaje

Volviendo al “Tata” Yofre, no solo recopiló información clave de la SIDE si no que también como se desprende de diferentes causas donde estuvo involucrado se lo acusó de hacer espionaje, montando una empresa para estos menesteres junto a otros exagentes y que habrían tenido como blancosa figuras de la talla de Cristina Fernández de Kircher, Daniel Scioli, Alberto Fernández y Jorge Taiana.

Luego la información y seguimiento habría sido trabajada con periodistas de política como Carlos Pagni o Roberto García, haciendo un nutrido trabajo de retroalimentación y operaciones. Todos saben que los buenos periodistas siempre tienen contactos con agentes de inteligencia y los superiores con agentes de inteligencia del exterior como la CIA, MOSSAD, GRU (Servicio de Inteligencia Militar Ruso) o el FSB (Servicio de Inteligencia Civil de Rusia). Los otros no hace falta presentarlos.

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La Jueza Sandra Arroyo Salgado sobreseyó a Yofre por un error administrativo en la causa

Yofre fue encausado e investigado pero en 2015, luego de asumir Mauricio Macri, la jueza a cargo, Sandra Arroyo Salgado, ex esposa del Fiscal Alberto Nisman sobreseyó a todos los involucrados por errores en la conformación de los expedientes. Un fallo técnico, que siempre implica la caída de la causa. Un supuesto error o un error provocado adrede para que caiga la causa no se le niega a nadie. Ni aquí, ni en ninguna parte del mundo. 

La investigación que ventiló incluso las conversaciones entre los acusados, los periodistas y demás integrantes quedó en la nada. Los amigos son siempre amigos y la Justicia siempre es un buen palenque. No hay pruebas, pero tampoco dudas de que la imagen de una mujer vendada con que se representa a este poder suele tener un lado flojo en la vincha que permite ver a quien beneficia. Por eso, en la antigua Roma la Justicia era la imagen de una mujer poderosa con los ojos abiertos y con una gran espada en alza, para ver bien y juzgar con entereza y rectitud.

El acercamiento libertario

A sus 77 años Juan Bautista “Tata” Yofré goza de una revitalizada energía y n poder, tal es así que ayer fue uno de los protagonistas del video que lanzó presidencia de la Nación hablando de la “historia completa” siendo el principal personaje que Javier Milei y Victoria Villarruel eligieron para atacar a la Memoria, Verdad y Justicia. 

“El Tata” que conquisto a “La Bebota” forjó una gran carrera como agente de inteligencia, hermano de un activo participante en el gobierno represor, estrecho colaborador del ideólogo de la represión clandestina y guardián de tesoros invaluables del Batallón 601 de Inteligencia Militar. Siendo clave este punto. Según reconoció el genocida Jorge Rafael Videla, en el libro “El Dictador” de Seoane y Muleiro, antes de morir volcado en un inodoro de la cárcel, las listas de desaparecidos y bebes robados existieron. Ya que, como todo en lo militar, el trabajo es metódico. 

¿Será que Yofre pueda algún día ofrecer información sobre esas listas que se dicen están guardadas y copiadas de los archivos del viejo batallón de inteligencia para que haya una justicia completa y pueda reconciliarse con la sociedad antes de partir?

De vuelta en la antigua Roma, cuando asumía el poder un nuevo César, un siervo esclavo o un joven libre de clase baja, recorría todo el trayecto del carruaje hasta el Foro repitiéndole al oído las palabras “memento mori”: “recuerda que algún día morirás”. Para que con ello la soberbia del poder y la fascinación por el ego, se derrumbarán al recordar la finitud inevitable de la vida. 

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