“Envidiosa”, cuarta temporada: ¡Ay, Vicky, te vamos a extrañar!

Hace menos de una semana que se estrenó la última entrega de esta historia que absolutamente todos estábamos esperando y como era de esperar, es todo un éxito. Parece que todas esas preguntas que Victoria Mori se fue haciendo a lo largo de estos años, tal vez, no tengan respuesta. ¿Y si eso no está tan mal? 
 
Región05 de mayo de 2026

14 PRINCIPALPor Florencia Mascioli, de la Redacción de Capital 24

 

Para los que fuimos amantes de “Envidiosa”, la serie de Netflix protagonizada por Griselda Siciliani (Vicky, para los fanáticos como yo de este personaje maravilloso), esta cuarta temporada nos atraviesa de arriba abajo, de afuera a adentro: incluso tiene el tupé de llevarnos al pasado y revolcarnos por el piso aunque no tengamos ganas de hacerlo.

Porque el paso del tiempo a todos nos pesa; y la idealización que tiene Vicky sobre el mundo actual -y sobre las temáticas que nos tocan a todos como “tener” que decidir entre maternidad sí o maternidad no, pareja sí o pareja no, la fidelidad o la infidelidad- y las decisiones que nos conviene o no tomar sobre el trabajo, la soledad, los miedos, la infancia y la crianza, directa o indirectamente nos terminan definiendo, en lo que somos y en lo que no, en lo que elegimos y en lo que no. Y esta cuarta temporada pareciera ser la experta en hacernos repensar, incluso, hasta nuestra propia vida (incluso, siendo una ficción).

Vicky se encuentra con un dilema que pareciera serle ajeno: Matías se entera, al final de la temporada anterior, que es papá de Bruno, un nene de nueve años, del que no tenía conocimiento. ¡Y cómo empiezan a cambiar las cosas! En esta nueva entrega, muchas de las preguntas que jamás se hubiera hecho sobre ella misma, comienzan a aparecer en su terapia, y de ahí en absolutamente todos los aspectos de su cotidianidad.

Pareciera como si las sesiones de Vicky con su terapeuta fueran algo así como el punto de partida para ponerle un cierre a muchos de los debates que ella se había estado haciendo durante todos estos años. Y la llegada de un niño a su vida –y a la de Matías- pone patas para arriba todas las certezas que ella creía haber construido y le hace replantearse hasta el más mínimo detalle de todo eso que ella hubiera querer tenido resuelto.

Bruno y la paternidad disruptiva de Matías comienzan a hacerle ver que no existe ninguna razón para intentar controlarlo todo. O al menos, aunque lo siga intentando, hay cosas que se le escapan de las manos. Y ahí, justo ahí, es donde nacen todos sus aprendizajes. Aunque la mayor parte del tiempo un nene de nueve años la haga sentirse excluida de su propia pareja con Matías, en esa inocencia y cuidando la fragilidad de un vínculo que recién se está construyendo entre padre e hijo, Vicky comienza a comprender la maravillosa fortuna de lo impredecible: tenerlo todo bajo control nunca podría haber sido una buena postura frente a la vida misma (al menos en la vieja Vicky, en la de las temporadas anteriores).

No quiero spoilear mucho pero todas las preguntas que ella misma se fue haciendo a lo largo de este tiempo, ya no tienen respuesta. Como decía Marshall Berman, “todo lo sólido se desvanece en el aire”: algo así como “lo único constante es el cambio”. Y esta nueva entrega de “Envidiosa” nos pondrá patas para arriba la propia vida porque más de uno se va a sentir identificado con alguna charla entre Vicky y alguna de sus amigas, su hermana, su madre, sus jefes, sus vínculos íntimos o aquellos un poco más fugaces.

Me atrevo a decir que uno de los lugares en los que más intensa se pone la cosa empezará a ser su espacio de terapia, en donde Vicky y Fernanda entablarán esos diálogos que nos tocan el alma, el cuerpo y el corazón. Cuán importante es poder regalarnos esos espacios de debate entre nuestra cabeza y la vida misma. En ese espacio, en su terapia, nacerá un lugar de introspección que le hará ver sus falencias y sus virtudes, sus miedos y sus deseos, sus recuerdos y todo eso que llega cuando el presente cambia para siempre. Y el futuro, ni les cuento.

Esta cuarta y última temporada de la serie nos viene a mostrar la evolución de una Vicky que creía poder tenerlo todo controlado. Y todas las preguntas que se hizo hasta ahora pasarán a dejar de tener respuesta: nada más maravilloso que este pequeño adelanto para los fanáticos de una Griselda Siciliani que nos hará desear con el alma que esta historia no termine nunca.

 

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