Milei pierde a los jóvenes: precarización y desencanto derrumban la principa columna que lo llevó al poder

AtlasIntel, Management & Fit, Zuban Córdoba, Opina Argentina y la Universidad de San Andrés registran una misma tendencia: el Presidente pierde apoyo entre los jóvenes. Desempleo, endeudamiento y dificultades para independizarse explican parte de un divorcio político que todavía no encontró un nuevo destino electoral.
Actualidad 18 de agosto de 2026

NOTA 1Javier Milei tuvo en 2023 algo más importante que votos jóvenes: tuvo identificación. Para una generación que había crecido mirando la política tradicional con una mezcla de fastidio y distancia, el libertario consiguió convertirse en vehículo del hartazgo. Tres años después, distintas encuestas, realizadas con metodologías y universos diferentes, empiezan a dibujar una fotografía difícil de disimular: aquel romance se rompió y una parte sustancial del electorado que ayudó a llevarlo a la Casa Rosada ya no parece dispuesta a acompañarlo.

Una medición de AtlasIntel y Bloomberg, realizada sobre 1.120 casos, ubicó la aprobación general del Presidente en 37,1% y la desaprobación en 62,4%. El deterioro se vuelve mucho más pronunciado al bajar la edad: entre los jóvenes de 16 a 24 años el rechazo alcanzó 76,9%, mientras que entre quienes tienen entre 25 y 34 llegó al 71,9%.

Otro relevamiento de AtlasIntel arrojó porcentajes diferentes -69,9% de desaprobación entre 16 y 24 años y 55,5% entre 25 y 34-, pero conservó la misma señal política. La magnitud puntual cambia entre mediciones. La dirección no.

Y eso importa porque no estamos hablando de un segmento electoral pequeño. Alrededor del 53% del padrón tiene menos de 39 años. Milei no puede pensar seriamente su reelección en 2027 suponiendo que esa generación es un detalle estadístico.

 

Cinco mediciones y una misma luz amarilla

Management & Fit aporta otra pieza. En una encuesta de 2.600 casos registró una desaprobación presidencial de 57,3% entre los menores de 40 años, que escala al 60,9% entre las mujeres. Cuando preguntó por los principales problemas del país, precios y tarifas encabezaron las respuestas con 22,4%, seguidos por corrupción, con 17,9%; desocupación, 17,6%; y pobreza, 16,2%.

Zuban Córdoba también detectó el movimiento. El respaldo juvenil a Milei se ubica actualmente alrededor del 38%, después de haber alcanzado niveles de entre 48% y 50% antes de las elecciones de 2025. Gustavo Córdoba señaló un crecimiento considerable del rechazo entre los varones jóvenes mayores de 25 años y una disminución, aunque menor, entre los menores de esa edad.

La serie de Opina Argentina permite mirar la película en lugar de una fotografía. Según Facundo Nejamkis, la imagen positiva de Milei entre los jóvenes rondó los 60 puntos durante su primer año de gobierno, bajó hasta aproximadamente 53 en 2025 y perdió otros diez puntos promedio hacia julio de 2026.

 

Los estudios de la Universidad de San Andrés vuelven a encontrar el mismo clima. Entre los encuestados pertenecientes a la generación Z, 65% manifestó insatisfacción con la marcha del país y 64% con el Poder Ejecutivo. La imagen presidencial también quedó en terreno negativo: 54% declaró una valoración mala o muy mala frente a 36% que la consideró buena o muy buena.

Ninguna encuesta, por sí sola, permite decretar una elección que todavía no ocurrió. Pero cuando trabajos diferentes empiezan a señalar movimientos semejantes, el problema deja de ser una encuesta incómoda para convertirse en una tendencia que la política necesita mirar. Y existe una segunda capa, bastante menos abstracta que la imagen presidencial: la vida cotidiana.

 

De la batalla cultural a la billetera virtual

Los números económicos permiten entender por qué el desgaste resulta particularmente intenso entre quienes están intentando entrar a la vida adulta.

En el cuarto trimestre de 2023 la desocupación general era 5,7%, pero alcanzaba 11,5% entre los varones de hasta 29 años y 13,4% entre las mujeres jóvenes. Hacia fines de 2025, con un desempleo general de 7,5%, esas tasas habían escalado a 16,2% y 16,8%, respectivamente. En el primer trimestre de 2026 cedieron ligeramente, aunque permanecieron en niveles muy elevados: 14,6% para los hombres y 15,5% para las mujeres jóvenes.

A eso se suma la deuda. De acuerdo con datos oficiales analizados por el Instituto Argentina Grande, de los 3,6 millones de deudores considerados irrecuperables, 24% tiene menos de 30 años. Son unas 864.000 personas y la cantidad de jóvenes en esa situación creció 85% en un año. La deuda promedio del grupo ronda los $814.000.

El Instituto Universitario CIAS permite observar el problema con lupa en barrios populares del AMBA. Allí, 75% de los jóvenes consultados considera que la economía empeoró durante el último año y apenas 8% percibe una mejora. Seis de cada diez hogares redujeron consumos y 57% debió pedir dinero o endeudarse para cubrir gastos cotidianos.

Además, el crédito muchas veces ni siquiera pasa por un banco: entre quienes se endeudan aparecen familiares y amigos en el 68% de los casos, prestamistas barriales en 39%, aplicaciones o billeteras virtuales en 21% y tarjetas de crédito en 18%.

CIAS mide un universo específico y no corresponde extrapolarlo a toda la juventud argentina. Pero sirve para mostrar la materialidad que puede existir detrás de una tendencia que las encuestas nacionales detectan desde otros ángulos. La política aparece después.

En esos barrios populares, 67% de los jóvenes consultados por CIAS dijo que votaría al peronismo y 25% a La Libertad Avanza. Pero incluso allí sería apresurado concluir que el desencanto nacional con Milei se convirtió automáticamente en voto opositor. Entre quienes habían acompañado al libertario en 2023, 58% seguiría haciéndolo, 16% migraría al peronismo y otro 20% todavía no sabe qué hará, no votaría o elegiría en blanco. Esa puede ser la noticia políticamente más importante.

 

Milei pierde algo que en 2023 parecía propio, pero la oposición todavía no puede considerarlo suyo. El antiguo bloque juvenil libertario se fragmenta entre quienes conservan una adhesión ideológica fuerte, quienes se alejaron por razones económicas y quienes quedaron políticamente disponibles.

La promesa original era brutalmente sencilla: romper un sistema que no ofrecía futuro y liberar las fuerzas individuales para progresar. Tres años después, para muchos jóvenes la discusión ya no pasa por dolarización, casta o batalla cultural. Pasa por conseguir trabajo, pagar una deuda, alquilar, irse de la casa de los padres o llegar a fin de mes.

La Libertad Avanza conserva jóvenes militantes y un núcleo culturalmente identificado con Milei. Lo que las distintas mediciones ponen en duda es algo bastante más grande: aquella hegemonía generacional que convirtió al libertario en el fenómeno político de 2023.

El divorcio parece avanzado. Falta saber quién se queda con los votos. Y ése es un problema para Milei, pero también una advertencia para una oposición que todavía no puede confundir desencanto con conquista. En política, perder un amor duele; descubrir que el despechado tampoco quiere irse con tu adversario puede doler todavía más.

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