Milei se hunde en imagen y 60% quiere un cambio, pero el peronismo todavía no logra capitalizarlo

Synopsis registra 55,3% de imagen negativa para Milei y un giro del malestar hacia empleo y salarios. Sin embargo, LLA conserva 35,5% de intención de voto y queda a sólo dos décimas del peronismo. La oposición tiene el clima, pero todavía busca al candidato.
 
Política 03 de septiembre de 2026

NOTA POLITICA Si esto fuera un partido de fútbol de otra época, algún relator ya estaría gritando "partido liquidado". Javier Milei tiene 55,3% de imagen negativa, apenas 33,9% positiva y seis de cada diez argentinos dicen que en 2027 buscarían cambiar lo que ocurre en el país. Pero la política tiene la mala costumbre de seguir después del minuto 90: La Libertad Avanza conserva 35,5% de intención de voto y el peronismo apenas lo supera, con 35,7%.

La fotografía pertenece al relevamiento nacional de Synopsis Consultores, realizado sobre 1.224 casos entre el 10 y el 18 de agosto. Y muestra algo bastante más complejo que una caída presidencial.

La evaluación positiva de la gestión bajó al 33,4%, contra 53,3% de opiniones negativas. El 46,7% directamente califica al Gobierno como "muy malo". Pero Milei conserva algo indispensable para cualquier presidente que pretende reelegir: un piso electoral sólido. El 22,6% asegura que lo votaría sí o sí y otro 17,2% podría hacerlo porque no encuentra una alternativa.

Ahí está el oxígeno político de la Casa Rosada.

 

El malhumor está; todavía falta quién lo cobre

El cambio más peligroso para Milei ocurre debajo de la intención de voto. La inflación dejó de ordenar las preocupaciones. El desempleo pasó al primer lugar con 36,1%, mientras la inflación cayó al 10,9%. Cuando la pregunta se concentra en economía, 46,2% señala los bajos salarios y 21,5% la falta de trabajo.

Es decir, el Gobierno consiguió desplazar el problema que lo llevó al poder y apareció otro que puede sacarlo.

También comienza a crujir el consenso alrededor de algunas piezas del programa económico. Apenas 20,4% quiere profundizar la apertura comercial. El 41,9% prefiere proteger la industria nacional y otro 37,1% busca un equilibrio. En infraestructura productiva, 49,4% reclama protagonismo estatal. La Argentina votó a Milei; eso nunca significó que se hubiera convertido doctrinariamente al libertarismo.

La economía cotidiana explica bastante. El 54,8% considera que el país está peor que hace un año y 49,5% dice lo mismo sobre su situación personal. El activo político de la desaceleración inflacionaria empieza así a competir contra empleo, salario y bolsillo.

Para el peronismo, sin embargo, descorchar ahora sería suicida.

Synopsis registra que 60,2% quiere un cambio, pero el principal espacio opositor reúne 35,7%. Hay casi 25 puntos entre el deseo de terminar una etapa y la capacidad actual del peronismo para apropiarse de ese deseo. Axel Kicillof aparece como principal dirigente opositor con 30,4%, por encima del 21,7% de Cristina Kirchner, pero tampoco existe todavía una jefatura capaz de ordenar todo el voto antimileísta. Ese vacío es hoy la mejor encuesta de Milei.

Incluso con semejante deterioro, LLA permanece competitiva porque una elección no enfrenta a un presidente contra sus números negativos: enfrenta candidatos contra candidatos. Y el oficialismo todavía puede preguntar algo brutalmente sencillo: "¿Si no soy yo, quién?".

Pero existe otra mitad de la historia. Las grandes masas de opinión negativa rara vez permanecen políticamente huérfanas para siempre. Buscan representación, prueban candidatos y finalmente encuentran alguna terminal electoral. El 43,1% ya afirma que votará a un opositor sí o sí y otro 14,7% quiere hacerlo aunque todavía no encuentre a quién.

Por eso Milei no está electoralmente muerto, pero tampoco puede dormir abrazado a su núcleo duro. El partido no está liquidado. Lo inquietante para la Casa Rosada es que hay 60% de la tribuna queriendo cambiar el resultado y todavía queda más de un año para que alguien descubra quién patea el penal.

 

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