Crecen los brotes en Argentina: baja vacunación y enfermedades que vuelven a encender las alarmas

Hepatitis A, tos convulsa, influenza y tuberculosis muestran señales preocupantes mientras ninguna vacuna alcanza todavía la cobertura del 95%. Especialistas advierten que las dificultades de acceso y los esquemas incompletos vuelven a abrir la puerta a enfermedades que parecían controladas.
Actualidad 07 de septiembre de 2026

nota

La Argentina volvió a mirar enfermedades que durante años parecían controladas. Hepatitis A, tos convulsa, tuberculosis e influenza muestran un crecimiento que encendió alarmas y dejó expuesta una falla de fondo: las coberturas de vacunación están lejos de los niveles necesarios para cortar la circulación de virus y bacterias. El dato surge del Mapa de Cobertura y Distribución de Vacunas del Ministerio de Salud de la Nación.

El problema no es abstracto. En hepatitis A, la cobertura nacional alcanzaba 49,4% al cierre de agosto, cuando la meta sanitaria ronda el 95%. En poliomielitis, la primera dosis llegaba al 50,5%. La triple viral, que protege contra sarampión, paperas y rubéola, registraba 51,5%. Son números que importan porque cada punto que falta amplía el grupo de personas susceptibles y facilita que una enfermedad vuelva a circular.

La advertencia más dura aparece con la tos convulsa. Entre 2025 y lo que va de 2026 se registraron 14 muertes en bebés y niños menores de dos años. También preocupa la influenza, con casi 800.000 casos acumulados y fuerte impacto entre los menores de diez años. En tuberculosis, los últimos datos oficiales contabilizan cerca de 8.200 nuevos casos en el año.

 

Vacunas que no llegan y enfermedades que encuentran terreno

No hay una única explicación. Especialistas en infectología y vacunología señalan fallas de acceso, esquemas incompletos, oportunidades perdidas en consultas médicas, menos campañas territoriales y dificultades para sostener los refuerzos.

Ahí aparece la dimensión comunitaria. Para una madre que trabaja todo el día, un vacunatorio que cierra temprano puede ser una barrera tan concreta como la falta de una dosis. Para una familia que no tiene saldo en la SUBE, llegar a un hospital también puede convertirse en un problema. Y cuando esas dificultades se acumulan, una vacuna que está incluida en el calendario puede existir formalmente y, sin embargo, no llegar al brazo que la necesita. Y allí cada demora suma nuevos riesgos.

La tuberculosis muestra con crudeza esa relación entre salud y condiciones de vida. La pobreza, la mala alimentación, el hacinamiento, la demora en consultar y la imposibilidad de sostener tratamientos prolongados favorecen su propagación. No significa que sea una enfermedad exclusiva de los sectores vulnerables. Justamente por su capacidad de transmisión, cuando crece en un barrio termina siendo un problema de toda la comunidad.

 

También preocupa la caída en los refuerzos infantiles. En 2025, la primera dosis contra la polio rozó el 92% a los dos meses, pero la tercera bajó al 79,2% y el refuerzo de los cinco años quedó en 57%. El mismo patrón aparece en otras vacunas: se inicia el esquema y una parte importante de los chicos no llega a completarlo.

La salida no requiere inventar nada extraordinario. Requiere volver a hacer bien tareas conocidas: vacunación en escuelas, hospitales con horarios amplios, operativos en barrios, búsqueda activa de chicos con esquemas incompletos y cada consulta médica aprovechada como oportunidad para vacunar.

Argentina tiene vacunas eficaces y un calendario amplio. Lo preocupante es que esa herramienta empiece a perder fuerza por falta de cobertura. Cuando una enfermedad que parecía archivada vuelve a circular, no alcanza con mirar el mapa en rojo. Hay que salir al territorio antes de que el brote llegue a la puerta de casa.

Te puede interesar
2 PRINCIPAL

Aromaterapia de trinchera

Actualidad 07 de septiembre de 2026
Hay un gesto cotidiano que linda entre la mística ancestral y el atentado pulmonar: el rasguño seco de un fósforo, la llama pequeña que atrapa la punta del bastón de aserrín aromatizado y el soplido final. 
2 PRINCIPAL

¿Por qué impartimos una educación fragmentada cuando percibimos el mundo de manera global?

Actualidad 04 de septiembre de 2026
Desde que somos pequeños aprendemos movidos por la curiosidad. Un niño que observa una hormiga no se pregunta si está estudiando Ciencias Naturales. Si quiere saber adónde va, cuánto pesa o cómo logra cargar algo más grande que ella, puede estar observando, comparando, formulando hipótesis, buscando información y expresando lo que descubre. Para él, la experiencia es una sola.
Ranking