Destacado economista advirtió en La Plata sobre la dificultad de reducir la inflación

El economista Santiago Bulat brindó una exposición titulada “Economía simple, objetiva y previsible” en la Delegación La Plata del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Provincia de Buenos Aires. 
Región20 de abril de 2026

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Durante la presentación, abordó el “trilema de la economía en 2026”, donde los objetivos del Gobierno Nacional de bajar la inflación al 16%, sumar reservas y crecer en actividad, suelen ser casi imposible. 

“Hacer todo eso al mismo tiempo y a gran velocidad es muy difícil”, resumió Bulat. Según explicó, la estrategia de las últimas semanas del Banco Central de intensificar la compra de divisas genera una presión sobre el tipo de cambio que, inevitablemente, termina colisionando con la meta de bajar la inflación. No obstante, aclaró que ese mismo movimiento podría darle aire a sectores hoy castigados por los costos en dólares, como el turismo receptivo.

El economista advirtió que un eventual aumento del tipo de cambio implicaría mayores tensiones inflacionarias, lo que podría obligar a subir las tasas de interés en un contexto en el que el Gobierno viene reduciéndolas para darle aire a la actividad.

Al referirse al nivel de reservas, Bulat indicó que, si bien se registró una mejora en términos brutos, desde unos 20.000 millones de dólares a fines de 2023 hasta alrededor de 45.000 millones en la actualidad, el análisis de las reservas netas muestra un panorama más ajustado, en el que ahora asoman en terreno positivo.

Para el economista, el camino para normalizar estas cifras es largo: mientras los países de la región mantienen reservas de entre el 15% y 18% del PBI, Argentina depende hoy de recuperar el crédito externo. “No es lo mismo un tipo de cambio con riesgo país en 1000 que en 400, ahí la situación cambia notablemente”, graficó, señalando que perforar los 400 puntos permitiría dejar de depender exclusivamente del mercado de cambios para sumar dólares.

Bulat también analizó el nivel actual del tipo de cambio y señaló que aún resulta difícil determinar si se encuentra en un valor de equilibrio, dado que la economía no está completamente liberalizada. Sin embargo, indicó que, en términos históricos, el peso presenta niveles de apreciación que generan tensiones en distintos sectores.

En relación con la inflación, relativizó tanto los datos positivos como los negativos de corto plazo. Consideró que registros mensuales bajos no implican necesariamente un proceso consolidado de desinflación, así como tampoco un dato más alto significa el fracaso del programa. No obstante, advirtió que las expectativas inflacionarias del mercado se han deteriorado en los últimos meses, con proyecciones que se ubican por encima del 30% anual.

 

Una reactivación con ganadores y perdedores

 

En materia de actividad económica, señaló que la Argentina atraviesa una recuperación heterogénea, con sectores que muestran fuertes crecimientos y otros que continúan rezagados. Entre los ganadores mencionó al agro, la minería y la intermediación financiera, mientras que la industria, la construcción, el comercio y algunos servicios aún no logran recuperar los niveles previos.

Asimismo, destacó que el crecimiento económico plantea un desafío adicional para la acumulación de reservas, ya que suele venir acompañado de un aumento en las importaciones, lo que reduce el margen de intervención del Banco Central.

Para este año, estimó que la expansión económica se ubicará más cerca del 2,5% que del 5% inicialmente proyectado, en un contexto marcado por la debilidad de algunos sectores y la recuperación parcial de otros.

En el plano social, advirtió sobre el deterioro del salario real, especialmente en el sector público, y señaló que el empleo privado registrado muestra señales de debilidad. Si bien no se observa una crisis de desempleo, indicó que existe una recomposición hacia formas más precarias de ocupación, como el trabajo informal y el monotributo.

También hizo foco en el impacto de las tarifas de servicios públicos sobre el poder adquisitivo de la clase media, al señalar que una mayor proporción del ingreso se destina ahora a esos gastos, lo que explica en parte la caída del consumo.

En cuanto al crédito, consideró que la volatilidad de las tasas de interés afectó su dinamismo en el último año, tras haber sido uno de los motores de crecimiento. No obstante, destacó como señal positiva la reciente desaceleración en la cantidad de cheques rechazados.

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