La industria metalúrgica no frena su caída y profundiza la pérdida de empleo en todas las regiones del país

La actividad metalúrgica acumuló una baja de 5,7% en el primer semestre y el empleo volvió a caer. El deterioro ya alcanza a provincias que hasta hace poco aparecían entre las más favorecidas por el rumbo económico del Gobierno.
 
Actualidad 24 de julio de 2026

NOTA METALURGIALa recesión industrial sigue dejando huellas cada vez más profundas. La actividad metalúrgica acumuló una caída del 5,7% durante el primer semestre de 2026 y confirmó que la recuperación prometida para el sector productivo continúa sin aparecer. El dato no solo refleja un mercado interno debilitado y una inversión que no despega. También expone que el deterioro ya alcanzó a economías que el propio oficialismo presentaba como beneficiarias del nuevo esquema económico, como Córdoba.

El relevamiento difundido por la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) mostró una baja interanual del 4,6% y un retroceso mensual del 0,3%. Pero el dato más preocupante aparece detrás de esos porcentajes: las fábricas trabajan con apenas el 40,8% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de la serie histórica y comparable únicamente con los meses más críticos de la pandemia.

La industria metalúrgica funciona muy por debajo de su potencial porque la demanda no logra recuperarse. Cuando las máquinas permanecen apagadas durante demasiado tiempo, la consecuencia termina trasladándose al empleo, la inversión y toda la cadena de proveedores.

 

La crisis ya no distingue regiones

Uno de los aspectos más relevantes del informe es que la caída dejó de concentrarse únicamente en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Córdoba encabezó las bajas provinciales con una contracción del 5,7%, seguida muy de cerca por Buenos Aires, con un descenso del 5,6%. También retrocedieron Entre Ríos (-4,5%), Mendoza (-3,2%) y Santa Fe (-1,2%), donde la mejora en maquinaria agrícola apenas alcanzó para amortiguar el impacto sobre el resto de los rubros.

El dato cordobés tiene un peso político adicional. La provincia fue presentada durante buena parte del último año como una de las economías con mejores perspectivas bajo el nuevo modelo económico. Sin embargo, la realidad industrial muestra que el enfriamiento también llegó a uno de los principales polos fabriles del país.

La fotografía sectorial tampoco deja margen para el optimismo. Solo la maquinaria agrícola logró crecer, con una mejora interanual del 3,6%. El resto del entramado metalúrgico permaneció en terreno negativo. Fundición cayó 9,4%; Otros Productos de Metal, 9%; Carrocerías y Remolques, 6,7%; Bienes de Capital, 5,9%; Equipamiento Médico, 4,8%; Equipos Eléctricos, 3,1%; y Autopartes, 2,8%.

La contracción atraviesa prácticamente todas las cadenas productivas. Consumo final, construcción, industria automotriz, petróleo y gas, minería, energía y alimentos mostraron retrocesos simultáneos, una señal de que la desaceleración no responde a un problema puntual sino a un escenario de debilidad económica más amplio.

Las consecuencias también comenzaron a sentirse en el mercado laboral. Según ADIMRA, el empleo del sector registró una baja interanual del 2,3% y volvió a descender respecto del mes anterior. A eso se suma que seis de cada diez empresas no esperan cambios en su nivel de producción durante el próximo trimestre, reflejando un clima de cautela que posterga decisiones de inversión y contratación.

La estabilización macroeconómica puede mejorar algunos indicadores financieros, pero mientras la capacidad instalada siga cerca de mínimos históricos y el empleo industrial continúe retrocediendo, la economía real seguirá enviando una señal difícil de ignorar: cuando las fábricas producen menos, el ajuste deja de ser una planilla y empieza a sentirse en cada puesto de trabajo.

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