Hurlingham: un encuentro reservado que reordena la interna

Política 29 de agosto de 2025
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En medio de la interna que no da respiro, y a pocas horas de que Máximo K. volviera a criticar en público al gobernador, se produjo un hecho político que pasó inadvertido para la prensa pero que puede tener peso en el futuro inmediato: una reunión reservada entre Axel y Juan Zabaleta, exintendente de Hurlingham y actual candidato a concejal.

 El encuentro, calificado como “muy cordial” por fuentes cercanas a la gobernación, no tuvo fotos ni anuncios oficiales. Sin embargo, lo que se habló revela bastante: la voluntad de Kicillof de sumar intendentes para defenderse de un futuro ataque de “La Cámpora”, siempre dispuesta a ir por todo. 

 Sin discutir cargos ni posiciones específicas, lo que quedó claro fue la importancia que el exintendente le asigna a la figura del gobernador como conductor de un proyecto peronista que en Hurlingham, como en otros distritos, se ve jaqueado por el peso de “La Cámpora” y por el estilo confrontativo del intendente camporista Damián Selci.

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A pocas horas de que Máximo Kirchner volviera a criticar en público a Axel Kicillof en Quilmes hubo una reunión reservada entre el gobernador bonaerense y Juan Zabaleta.

 Este acercamiento cobra fuerza porque ocurrió inmediatamente después de un nuevo embate de Máximo Kirchner contra Kicillof. En un acto en Quilmes, distrito gobernado por Mayra Mendoza, el líder de “La Cámpora" acusó al gobernador de no enviar suficientes recursos. 

 Lo llamativo es que la crítica se produjo apenas horas después de que el propio Kicillof inaugurara junto a Mendoza una nueva Alcaidía Departamental financiada con fondos provinciales. El episodio generó malestar en el PJ bonaerense y motivó incluso una respuesta pública de la vicegobernadora Verónica Magario, quien le recordó a Kirchner que “el gobernador está todos los días en la calle, gestionando, y merece respeto”.

 En ese contexto, la figura de Zabaleta gana un matiz particular. No sólo por su pulseada local contra Selci, sino porque en más de una ocasión el exintendente resumió su posición con una frase que hoy suena como línea política: “A Kicillof hay que dejarlo conducir y no romperle las bolas”. Para muchos, esa definición lo coloca de lleno en el sector del peronismo que apuesta a consolidar la figura de un gobernador propio más allá de las presiones camporistas.

El encuentro entre Kicillof y Zabaleta coincide con un fenómeno que los encuestadores empiezan a registrar en Hurlingham: un corte de boleta peronista que favorece al exintendente frente a la candidata camporista Florencia Lampreabe. Lo que quedó claro fue la importancia que Zabaleta le asigna a la figura del gobernador como conductor de un proyecto peronista que en Hurlingham, como en otros distritos, se ve jaqueado por el peso de La Cámpora.

 Sin dudas, esta tensión se vio con claridad en la última visita de Kicillof al Hurlingham de Selci. Ese día, una protesta sorpresiva de repartidores copó las calles sin trabas de la intendencia, con reclamos de seguridad dirigidos directamente al gobernador. 

 El episodio fue leído como una maniobra local para empañar la presencia oficial. En paralelo, Selci hablaba en sus actos de campaña de la “candidatura natural” de Máximo Kirchner, en abierta desautorización a la línea de Fuerza Patria que respalda Kicillof. 

El encuentro entre el gobernador y Zabaleta también coincide con un fenómeno que los encuestadores empiezan a registrar en Hurlingham: un corte de boleta peronista que favorece al exintendente frente a la candidata camporista Florencia Lampreabe. 

 Según sondeos recientes, Lampreabe marca 28% de intención de voto, apenas un punto arriba de Zabaleta, lo que configura un empate técnico en Hurlingham. Ese escenario, sumado al desgaste de “La Cámpora" y al desencanto con “La Libertad Avanza", le da a la reunión un sentido que excede lo personal y lo coyuntural.

 Mientras Kicillof insiste en no confrontar con Máximo Kirchner, aunque en el PJ bonaerense crezca la incomodidad por las acusaciones, su encuentro con Zabaleta empieza a circular en los pasillos de la política como una señal de reordenamiento. 

En Hurlingham, por ahora, el gesto abre un canal de unión que muchos vecinos identifican como una esperanza. Votantes que ya se sienten defraudados tanto por la gestión camporista como por las promesas incumplidas de La Libertad Avanza ven en el acercamiento entre Zabaleta y Kicillof un punto de apoyo para pensar en un futuro distinto.

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