
Tobi Corba presentó Irrealidades y reafirmó su perfil como artista integral de la escena emergente

Por Florencia Belén Mogno.
En una escena musical atravesada por la autogestión, la fusión de géneros y la búsqueda constante de identidad, cada vez más artistas jóvenes construyen sus proyectos desde una lógica integral. No solo componen e interpretan, sino que también producen, gestionan y diseñan sus propios universos sonoros.
A su vez, la circulación de influencias globales generó un cruce estilístico que desdibuja los límites tradicionales entre géneros. El pop, el rock y el indie conviven en un mismo plano creativo, alimentados por referencias tanto locales como internacionales. Este fenómeno no solo amplía las posibilidades estéticas, sino que también permite a los artistas construir discursos propios que dialogan con distintas generaciones de oyentes.
En ese entramado se destaca Tobi Corba (Tobías Corbalán), músico y productor oriundo de Buenos Aires, quien presentó su disco Irrealidades. En diálogo con Grupo Mediatres, el artista dio cuenta de un recorrido que comenzó a los 13 años, con la guitarra como eje central, y que se expandió hacia una propuesta que combina pop, rock e indie, al tiempo que desarrollaba su trabajo en Lunar Studios, su propio espacio dedicado a la producción musical.
Una vida atravesada por la música
Para empezar, ¿cómo nació tu vínculo con la música a los 13 años y en qué momento sentiste que querías convertirla en un proyecto de vida?
T.C: Mi vínculo con la música fue desde muy chico, en la infancia, a los cinco años aproximadamente. Me regalaron un piano Casio y ahí arranqué a jugar; imitaba las melodías de las canciones que me gustaban totalmente de oído, sin saber nada de teoría ni práctica. También pasaba lo mismo con la primera guitarra eléctrica que me había obsequiado mi tío Gustavo Pinto. Desde ese entonces en adelante no paré en ningún momento con el piano y la guitarra, tanto como con la batería y el bajo años más tarde. Este "proyecto de vida", al principio, era solamente el disfrute de hacer música/tocar, como lo llevaba en mi día a día, normalizándolo y encontrando qué más hay en mí. Y ahora, de grande, me doy cuenta de que es a lo que vine a hacer; es mi proyecto prioridad y trabajo todos los días para profesionalizarlo lo más posible.
Tu propuesta combina pop, rock e indie con influencias de artistas como Babasónicos, Gustavo Cerati, Twenty One Pilots y Vansire. ¿De qué manera esas referencias aparecen en tu identidad sonora?
T.C: Lo que tienen estas bandas que a mí me inspira es que todo el tiempo están reinventándose y no tienen un sonido tan repetitivo. Eso le da mucha verdad, porque constantemente pasan cosas distintas y te cambian. Es algo de eso que trato de ponerle a mi música: que no es lo mismo lo que pasa durante un primer álbum que en un tercero. En mi primer álbum, "Sobre el Aire", sonaba mucho el rock con baladas acústicas; luego, en el EP de "Indie love", lo llevé más al indie pop y estaba en la búsqueda de un sonido más lo-fi por lo que genera. Y ya en mi último álbum traté de buscar un sonido más alternativo de lo que venía haciendo. También cada etapa es diferente y requiere de una escucha interna diferente: ¿qué necesita esto que quiero contar o escuchar en lo que hago?
Como multiinstrumentista y con la guitarra como instrumento principal, ¿qué lugar ocupa ese instrumento en tu proceso de composición y producción?
T.C: La guitarra siempre va a tener su primer lugar. Es donde me siento protegido, me encuentro, me libero. Igualmente, hay canciones que compuse desde el piano, desde el bajo o desde sonidos que busco en los programas de producción que uso en el día a día. Pero la guitarra es especial: es como mi escudo y, al mismo tiempo, el primer instrumento en donde puedo guardar mis primeras ideas; confío en él.
¿Qué significó para vos la formación en grabación y postproducción en Tecson y cómo impactó en tu manera de trabajar la música?
T.C: Estudiar el mundo de la producción musical abrió mucho mi cabeza; es muy importante haberlo hecho. Crecí como artista más allá de lo técnico y con eso también. Es una herramienta más para profesionalizarme y encontrar disciplina en mí. Escuchar a otros artistas, habilitar el ida y vuelta con los demás, te nutre mucho.
Actualmente desarrollás tu proyecto artístico mientras producís a otros músicos en Lunar Studios. ¿Cómo convivís con esos dos roles de artista y productor dentro del mismo espacio?
T.C: Me encanta, como decía, se aprende más de otros que de uno en soledad. Claro que, al poder tener mi espacio y conocimientos, se me abre mucho más la puerta de las posibilidades: probar sonidos diferentes, improvisar y buscar, pero también escuchar el pedido de otro artista en su sonido, hacer lo mejor que pueda para que lo encontremos juntos. Hay que usar la mente y la sensibilidad a favor del proyecto que se quiera llevar a cabo; es desafiante y me entusiasma.
En tu recorrido tocaste en distintos restobares y cafés de Buenos Aires, generando un vínculo cercano con el público. ¿Qué te dejaron esas experiencias en vivo y cómo influyen hoy en tu propuesta?
T.C: Darme cuenta de lo que no quiero volver a repetir y de lo que quiero mejorar para la próxima, y también soñar más allá de lo que pasa. Aunque ya el estar con un otro que te escucha ya cierra como ese ritual que se genera, me doy cuenta de que quiero siempre esto.
Con el disco "Irrealidades”, ¿qué historia o concepto buscaste transmitir y qué querés que el público descubra al escuchar este trabajo?
T.C: “Irrealidades” es el cierre de una etapa que comenzó en "indie love" y se desarrolló en "Nube Menguante" y "Metavasi", contando una historia de amor romántico que va pasando por distintas etapas: enamoramiento, desilusión, desarrollo personal. Entonces, Irrealidades es la etapa de aceptación después de todo lo vivido en estas etapas. Este último álbum viene para darle un cierre a todo y abrir una nueva etapa musical para el futuro. Lo que intento transmitir con todo esto es que, a veces, la vida o el amor puede parecer de color de rosa; podemos crear mundos a nuestro gusto, aunque al final puede que todo sea falso. Pero, si hay algo que no es falso en todo esto, es que en la realidad en la que vivimos todos también sale el sol.
Fuente fotografías: prensa Tobi Corba @sgprensaydifusion



“Risa y la cabina del viento”: el nuevo drama argentino de Diego Peretti y el debut de Cazzu en cine
Sociedad & Cultura11 de junio de 2026


Skyway y la búsqueda de una identidad propia dentro del rock contemporáneo
Sociedad & Cultura03 de junio de 2026
Las tarifas subieron hasta 34%, pero EDESUR empeoró la calidad del servicio
Actualidad 22 de junio de 2026
La causa por presunto fraude en IOMA quedó lista para el juicio, aunque el debate será en 2028
Región22 de junio de 2026
Condena perpetua para el remisero que asesinó a Ayelén Arredondo durante un robo en La Plata
Región22 de junio de 2026
Con más de 500 líderes, la Gala de Liderazgo se posiciona como motor del Desarrollo en La Plata
Región22 de junio de 2026



