“Caras tristes”: ir al supermercado ya es un acto de valentía

Con una inflación que supera el 20% mensual, la realidad económica del país afecta, sin dudas, el ánimo de los argentinos. Hacer las compras es sumergirse en un mundo donde abundan las “caras largas”, la incertidumbre y hasta la sorpresa.

Actualidad 20 de febrero de 2024
14 (1)

Actualmente, el salario mínimo, vital y móvil se ubica en $156.000 por mes. Desde que asumió el presidente Javier Milei, las medidas económicas drásticas adoptadas por este nuevo gobierno, no hicieron más que empobrecer a los argentinos.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) indicó, en un estudio reciente, que el 57,4% de la población del país es pobre y aseguraron que en el mes de febrero, la cifra podría aumentar.

Asimismo, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer que la inflación del mes de diciembre fue del 25,5% y la del mes de enero llegó al 20,6%: sumando, en tan solo dos meses, más de un 45%, sumando una inflación interanual del 254,2%.

Se conoce a la inflación como al “aumento sostenido y generalizado de los precios”. Durante el mes de enero, la inflación de bienes y servicios varios llegó al 44,4%, seguida por la del transporte, del 26,3%: un puñal a los precios de los productos de la canasta básica y al de los medios que utilizan los argentinos para movilizarse.

A su vez, la inflación en la recreación y cultura trepó al 24%, sumado al 22,3% registrado en el equipamiento y mantenimiento del hogar.

A esto hay que agregarle el incremento en el precio de las naftas, en las tarifas de los servicios de luz y gas, lo cual genera un empobrecimiento constante en el bolsillo de cualquier trabajador.

 

Caras tristes

 

La situación económica actual no le es ajena a ninguna generación y tampoco a ninguna clase social. Y se ve reflejada, notablemente –y sobre todo- en las “caras tristes” de los platenses (argentinos al fin) cuando recorren las góndolas de los supermercados.

En lo que respecta a la última semana del mes de enero, el shampoo fue el producto que más aumentó su precio, trepando al 19,4%, seguido por el arroz, con un 18,2%. A estos productos de la canasta básica le siguen la mayonesa, que tuvo un incremento del 15,6%.  La pasta dental aumentó un 82,5% y el kilo de tomate un 50%. El jamón cocido un 38%, la cerveza un 29,5%, el jabón para lavar la ropa un 27%, la leche un 26,8% y el papel higiénico un 20%.

El aumento de los precios afecta el ánimo de los argentinos y eso se ve, sin dudas, reflejado en sus caras: de sorpresa, de indignación, de tristeza y de incertidumbre. 

Los silencios mientras se cargan los changuitos o los canastos se hacen notar y la búsqueda de precios entre producto y producto se hizo casi una costumbre. 

 

Sin lista

 

Si antes al entrar a un supermercado nos regíamos por los productos que previamente habíamos anotado en una lista, ahora el indicador de qué va en el changuito no es el “ayuda memoria” sino, el precio. 

Hoy en día, los argentinos buscan ofertas de un comercio a otro, y con la liberación del mercado, es posible conseguir el mismo producto de la misma marca a un valor distinto en cada comercio. Ni hablar de las primeras marcas: hoy en día se busca precio por sobre la calidad. 

A diferencia de épocas anteriores en las que uno iba de góndola en góndola buscando los sectores en los que pudiera encontrar cada producto, hoy los argentinos prefieren dirigirse directamente hacia donde saben que van a encontrar el mejor precio. Y ya hay góndolas poco visitadas como son las de los “bienes de lujo” tales como bebidas alcohólicas o aquellos productos que no formen parte de la canasta básica tales como golosinas, productos importados o hasta de artículos para el hogar o decoración. 

La “visita” al supermercado se reduce, en términos generales, a colocar en el changuito los productos esenciales que vayan a usar quizás, durante la semana. Las compras mensuales son menos frecuentes y el tiempo que pasan los argentinos dentro de los comercios, también es menor: porque si bien se buscan las ofertas y los mejores precios entre un supermercado y el otro, la recorrida por las góndolas es un poco más veloz.

 

Inflación e infancia

 

Esta semana se conoció la actualización de la “canasta de crianza” por parte del INDEC y que representa cuánto se necesita para cubrir las necesidades básicas de la primera infancia, la niñez y la adolescencia. 

Para los menores de un año, hacen falta $208.489 mensuales. Para niños de entre 1 y 3 años, $248.303 por mes y para menores de entre 4 y 5 años, $211.807 mensuales. En el caso de los infantes en edad escolar que tengan entre 6 y 12 años, unos $266,263. 

De esta forma, la devaluación desmedida, la hiperinflación y el aumento en los costos de los comestibles, de los elementos de limpieza y en la salud, no generan otra cosa más que descontento, malestar, hartazgo y hasta resignación, sobre todo en quienes no tienen la posibilidad de cubrir, aunque sea, los mínimos derechos que le son inherentes a cualquier ser humano: salud, alimentación, educación y vivienda.

 

 

La inflación, la más temida

 

- Diciembre: 25,5%

- Enero: 20,6%

- Interanual: 254,2%.

- Bienes y servicios varios: 44,4%

- Transporte: 26,3%

- Recreación y cultura: 24%

- Equipamiento y mantenimiento del hogar: 22,3% 

Te puede interesar
Ranking