Un exintendente de Berisso esquivó un juicio oral por peculado justo cuando iba a comenzar

Se trata de Enrique Slezack que la semana pasada presentó certificados médicos y así evitó subir al banquillo de los acusados en el inicio del debate oral. Desconcierto en el fuero penal de 8 y 56. La causa que lo tiene como principal imputado comenzó hace 11 años

Región 10 de junio de 2024
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Con la simple presentación de un certificado médico, el exintendente de Berisso, Enrique Slezack logró subir al banquillo de los acusados en el juicio oral que iba a comenzar la semana pasada en el fuero penal de La Plata por el delito de peculado.  

A través de su defensa, el certificado fue acercado a la sede del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) I de La Plata. Los jueces avisaron de inmediato al fiscal Jorge Paolini para que se suspenda el juicio oral “hasta nuevo aviso”. 

En rigor, el debate debía comenzar el jueves 30 de mayo. El TOC I comunicó ese día a las partes que horas antes, el acusado había presentado un certificado médico proveniente de una clínica privada, en la que se consignaba que Slezack revestía un cuadro de “Gripe A”. 

Los médicos firmantes de esa constancia además habían sugerido “reposo y aislamiento” por un plazo de 72 horas. 

Slezack fue denunciado el 8 de marzo del año 2013. Y tras varios años de una intrincada investigación judicial, la causa quedó radicada en el TOC I. 

Los jueces recordaron que ante lo sobrecargada que están las agendas y las salas de audiencia cada postergación o suspensión de un debate oral impide tener certeza en la fecha de reprogramación. El viernes por ejemplo, se hablaba que el juicio a Slezack podría realizarse dentro de cuatro años. 

El delito de peculado que se le imputa al exintendente está normado en el artículo 261 del Código Penal el cual establece que será “reprimido con reclusión o prisión de dos a diez años e inhabilitación absoluta perpetua, el funcionario público que sustrajere caudales o efectos cuya administración, percepción o custodia le haya sido confiada por razón de su cargo”.

Ese encuadre legal además indica que “será reprimido con la misma pena el funcionario que empleare en provecho propio o de un tercero, trabajos o servicios pagados por una administración pública”. 

Slezack, a quien se lo conoce en el ambiente político como “Quique” fue intendente de Berisso entre los años 2003 y 2015, con fuerte ascendencia en el kirchnerismo local. Luego estableció alianzas con figuras como Daniel Scioli y Florencio Randazzo. 

La ciudad de Berisso es conocida como “la cuna” o el “kilómetro cero” del peronismo ya que de sus frigoríficos y fábricas partieron las columnas de trabajadores que protagonizaron la gesta popular del 17 de octubre de 1945 cuando las clases trabajadoras lograron la libertad de su líder, Juan Domingo Perón.

La modalidad utilizada en este caso por la defensa del exintendente de Berisso es de las más empleadas junto al “repentino” cambio de abogados en las horas previas a los juicios orales, en su mayoría vinculados a defraudaciones al estado o también llamados delitos de guante blanco. 

Se trata de expedientes que, por su dificultad probatoria, basada la mayoría de las veces en evidencia documental y contable, que insumen muchos años de instrucción y cuando por fin logran arribar a la instancia de debate oral, una simple presentación de un certificado puede poner en jaque por mucho tiempo el juzgamiento de ese hecho.

Lo que llama poderosamente la atención es que, a pesar de su simpleza y sus tremendos efectos procesales, se ha convertido en un modus operandi ya conocido por la mayoría de los actores del servicio de administración de justicia.  

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